Carta del P. Miguel A. Peralta desde la misión de Lábrea
Lábrea, 19 de Fevereiro de 2004
Queridos amigos de APAL:
Saludos desde estas selvas y ríos amazonenses y un hondo
agradecimiento por vuestra generosidad con nuestro pueblo.
Recibimos fielmente todos los años el calendario del colegio. La
hoja de este mes de Febrero trae las fotografías de algunas de las familias de
aquí. Para los que pasamos bastantes años en el San Agustín y ahora estamos en
Lábrea es una alegría muy grande sentir vuestro cariño y solidaridad. La cena
de APAL es la muestra.
Muchas cosas podríamos contaros. Aquí la vida no es rutinaria. Hay
que predicar y dar trigo, anunciar el evangelio y transformar las personas, la
comunidad y la sociedad, y, con la fuerza de la fe en Jesús hacer un mundo más
fraterno, en el que la ley sea solo el amor. Ese es el sentido que tiene
nuestra vida aquí y ahí.
De nuestra parte, los que estamos en Lábrea, queremos expresar a
toda la comunidad educativa del colegio nuestro porfundo sentimiento de
gratitud. Gracias a vosotros fueron ayudadas muchas personas, familias pobres, leprosos,
enfermos sin condiciones económicas para viajar, hacer unos análisis, unas
placas, visitar un médico, los jóvenes y adolescentes del Centro Esperança, y
cualquier persona necesitada urgentemente de ayuda… Estad seguros que el bien
que hacéis es inmenso. De poco serviría entregar nuestra vida aquí, vivir los
problemas con la gente, compadecerlos, y no tener los medios para ayudar a
solucionarlos. Vuestra generosidad completa nuestra entrega.
Pedimos al Señor que os ilumine y os proteja en los caminos de la
vida.
Fraternalmente,
Miguel Ángel Peralta
|