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Para hacer su camino, la humanidad, persona a persona, generación a generación, ha tenido que ir transmitiendo los valores necesarios para vivir en sociedad Cada recién nacido ha debido incorporar la experiencia de todo un mundo anterior para instalarse en esa cadena de progreso La historia de la humanidad es la historia de la educación.
Las familias, en cualquiera de sus fórmulas culturales, han protegido y orientado a sus miembros, ayudándoles a integrase y enseñándoles las formas de sobrevivir y poder enseñar a otros, y las sociedades han creado recursos y maneras de reforzar la tarea de las familias. Educar es tan necesario que no puede quedar relegado a la responsabilidad de los grupos familiares por mucho que éstos sean esenciales. La educación es tarea de todos y, desde siempre y tanto más cuanto más complejas se hacen las sociedades, han aparecido instituciones y personas en las que se depositaba de manera especial ese trabajo tan fundamental.
En los ritos de iniciación, en la larga tarea de aprendizaje de un oficio, en el recorrido de los caminos de la espiritualidad, en el progreso filosófico o moral, en una palabra en la ayuda a la construcción de la persona siempre hemos encontrado al Maestro.
Si la historia de la humanidad es la historia de la educación, la historia de la propia vida es la del magisterio que se haya tenido.
El colegio San Agustín quiere hacer explicito este reconocimiento; quiere agradecer a los maestros y maestras que lo sean, que hayan aceptado serlo, que quieran seguir siéndolo. De ellos depende en buena parte nuestro futuro.
Texto extraído de la web del Homenaje al maestro
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