Yo soy la luz. Pistas de lectura
1. Jesús es la Luz
A los 40 días después de su nacimiento Jesús es reconocido por el anciano Simeón como “luz para iluminar a las naciones y gloria de Israel” (Lucas 2,32). Y en el evangelio de San Juan 8,12, dice Jesús: “Yo soy la luz del mundo, el que me siga no andará en tinieblas sino que tendrá la luz de la vida”. Jesús se nos presenta como una referencia para nuestro caminar, como un faro en la noche; “a su luz vemos la luz”. No dejarnos iluminar por Él y por su palabra es andar a oscuras, ciegos, equivocando los caminos.
2. Estrella
Referencia a la estrella de San Nicolás. La estrella elegida es la que figura en el logotipo del 7º Centenario de san Nicolás. En la vida siempre necesitamos modelos, puntos de referencia, ejemplos a seguir, estelas que continuar. Nicolás siguió la senda que Dios le trazó. Cada uno de nosotros ha de adivinar el camino único, virgen, que Dios le reserva. Y andar por él con la decisión de los santos.
“Hemos visto su luz y venimos a adorarlo”. Es el lema para el XX Encuentro Mundial de la Juventud en Colonia para este verano. La estrella es la imagen de la guía divina y es un punto de referencia. Alude al episodio de los Reyes Magos. Seguir la estrella es llegar hasta Jesús para adorarlo. Es la experiencia de los Magos y debe ser también la nuestra. La imagen de los Magos, que llegan para adorar a Jesús es muy simbólica, porque eran paganos y buscaban la verdad sin prejuicios. Dejan su país sin pensar en seguridades. Inician un largo viaje siguiendo la estrella, es decir, con fe en la Providencia, y han visto a Jesús con sus ojos, en el establo de Belén, y se arrodillan. Ver a Jesús y adorarlo. En la Eucaristía se nos muestra como luz y alimento en nuestro camino; adorémosle.
3. Invitación a seguir a Jesús
Expresada en el texto que se repite cuatro veces “Tú puedes seguir mi camino”; esto es: hacerle presente en el mundo, continuar su obra, encarnar el evangelio, ofrecer tu vida como él. La invitación no es vaga ni genérica, sino directa y personal (“Tú”).
Insinuada en las numerosas sendas o estelas que se entrecruzan, pero que tienden o provienen de la figura de Jesús. Todo nos lleva a Jesús. De él venimos y a él vamos.
4. Mundo
Lugar del testimonio. Nuestro campo de trabajo. La fe también se irradia por el mundo, se contagia. Velada mención a la actividad misionera: extender el evangelio.
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