Gran éxito en el torneo First Lego League

Tras cuatro años de duro esfuerzo, tanto por parte de las entrenadoras Isabel, Marisol, Alfonso y Javier Molina como de los chicos por fin lo habíamos conseguido, habíamos llegado a nuestro objetivo, la fase nacional del torneo First Lego League, 55 equipos compitiendo por ser los mejores de España.

Todo el equipo junto amaneció el sábado a las siete de la mañana en el albergue, coincidimos en el desayuno con más equipos alojados en la misma residencia, pero todavía no éramos conscientes de la gratificante experiencia que íbamos a vivir.

Al llegar al colegio San José Maristas de Logroño, sede de la FFL 2018, nos dirigimos hacia nuestro PIT, que sería la ventanita al mundo a través de la cual enseñaríamos el trabajo a los demás equipos que habíamos realizado para llegar hasta allí.

Con un poco de prisas y sin tiempo para una reunión previa para mentalizar al equipo tocaba exponer. Los nervios estaban a flor de piel, el equipo entro cantando con guitarra y pandereta en mano a la sala de los jueces. Empezaron mostrando su póster de valores, en el que reflejaron sus ganas de aprender y la unidad del equipo, la piña que más tarde, consolidaría esta maravillosa experiencia.

Acto seguido, comenzaron con el proyecto científico, a pesar de una innovadora presentación y solución al problema del agua más la demostración del prototipo en la propia sala de exposición no conseguimos llamar la atención de los jueces ni focalizar su atención en el proyecto en si.

Nos marchamos de aquella habitación con no muy buenas vibraciones que se abrieron paso en la primera ronda de prueba del juego del robot, pero no era relevante ya que era la primera tirada para poder calibrar nuestro robot y adaptarlo a las condiciones del tablero de competición.

Contábamos con una hora de descanso, muchos la aprovecharon para ir a conocer a otros equipos y presentarse orgullos ante ellos con sus brillantes ideas para resolver el problema del agua, representando al Colegio San Agustín y a Argotec empresa patrocinadora que creyó en nuestras ideas y nos ayudó a llevarlas más lejos. Otros se quedaron resolviendo los problemas que había padecido el robot en la ronda de prueba.

Arrancaba la presentación del diseño del robot, parte en la que el equipo enseña a los jueces los accesorios que han diseñado para resolver las misiones que se planteaban este año y las estrategias seguidas por el grupo para intentar alcanzar la máxima puntuación. Aquí mostraron toda la sofisticación que habían conseguido durante todos estos años, tanto a nivel de construcción como de programación, y empezaban a esbozarse sonrisas entre los miembros por la satisfacción de una buena presentación.

Pero el caprichoso destino volvió a arrebatársela después de la siguiente ronda de robot, consiguiendo solamente 55 puntos debido a pequeños fallos que incontrolablemente se fueron haciendo más grandes mientras la insensible cuenta atrás se acercaba a cero.

L@s entrenadores decidimos actuar entonces, gracias a una acertada charla que motivó a los chicos y los juegos en el tiempo libre antes y después de comer, el equipo consiguió liberarse de la presión a la que se habían visto sometidos y también les permitió recordar que ya habían ganado un premio por estar ese día allí, solamente iban a poder demostrar todo su potencial si eran capaces de olvidar todos sus miedos y salir a disfrutar ante la oportunidad que se les presentaba.

Eran las tres y media de la tarde, el equipo tenia 5 minutos para hacer un buen entrenamiento y solucionar los fallos anteriores, con unos acertados ajustes en el software y hardware del robot nos lanzamos a por la penúltima ronda de competición, los resultados nos sorprendieron a todos, doblando con creces la ronda anterior y superando la puntuación obtenida en la fase clasificatoria.

Acabábamos la tarde eufóricos, la lista de tareas estaba completa, nos retiramos al albergue para descansar y más tarde visitariamos la ciudad de Logroño donde la guinda del pastel la puso una agradable cena con todas las familias.

A la mañana siguiente nos levantamos al alba para terminar de hacer las maletas y preparar nuestro PIT para la visita de los jueces y otros equipos. Parte de la mañana la dedicaron a conocer a otros equipos, hacer amigos y poner conocimientos en común aprendiendo de equipos más experimentados.

Nos sorprendió la visita de miembros de la FLL Junior a los que el grupo de Robots en Construcción deleito con una muy buena explicación del proyecto científico, consiguiendo trasmitir la idea a los participantes de menor edad.

Solo faltaba una ronda de robot más, siguiendo el destello del entrenamiento y la ronda anterior volvieron a superar los puntos obtenidos desvelando la confianza entre los miembros del equipo.

Desgraciadamente todo el esfuerzo realizado no fue suficiente para coronarnos en alguna categoría, pero es un sabor agridulce ya que lo que de verdad importa y ha conseguido que este fin de semana haya sido una experiencia fantástica para todos es la misma oportunidad de participar.

Para concluir nos gustaría agradecer a todas las personas que nos han apoyado en la campaña #123cierraelgrifo, a nuestro patrocinador Argotec, a las familias implicadas en hacer este sueño posible y a todos los profesionales que han colaborado como asesores en nuestro proyecto.

Aquí os dejamos unas fotos.

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