Los jóvenes y la felicidad
¿Dónde la buscan? ¿Dónde la encuentran?
El catedrático de la Universidad de Deusto, afirma que los jóvenes españoles del siglo XXI relacionan la felicidad «con la adopción de valores altruistas y con el rechazo a los comportamientos incívicos».
El autor destacó entre las conclusiones del estudio que «los jóvenes que solamente piensan en la fiesta, beben y consumen drogas hasta que el cuerpo o el bolsillo aguanten están manifiestamente menos contentos con sus vidas que los jóvenes que saben aliar la fiesta (consumiendo con moderación o no consumiendo) con el trabajo, el estudio, el deporte o, simplemente, la vida cotidiana del día siguiente».
En este sentido subrayó que «se aburren menos porque el sentido de su vida está más allá de la mera juerga sin límites. Pero, ¡cuidado!, un joven que no se relacione con amigos, viva retraído y encerrado en su mundo, aunque no fume, ni beba, ni tome droga alguna no es tampoco un joven feliz, en absoluto. Además -añade-, factores como pensar en el futuro y prepararse para ello, tener controlado el dinero de bolsillo, buenas relaciones en casa, buenos amigos (no solamente compañeros) y no tener necesidad de los chats para quedar con desconocidos así como una aceptación crítica de las instituciones también se correlacionan positivamente con la felicidad».
Para definir a los jóvenes españoles de hoy, Javier Elzo subraya que éstos, «especialmente los de menor edad, tienen más recursos que nunca juventud alguna ha tenido pero les falta, en muchos casos (aunque afortunadamente no se pueda ni deba generalizar) lo esencial: unos padres que tengan tiempo para estar con ellos».
En este sentido, hace hincapié en que éste ha de ser «un tiempo de calidad» ya que en su opinión «la acumulación de normas y prohibiciones a los hábitos de los jóvenes» no es la solución a sus conflictos, sino que es «la ayuda a la educación en el seno de la familia (no a las guarderías o a los asistentes del hogar), que debe ser potenciada para que educar a los hijos no suponga una discriminación laboral».
Concluye el libro sosteniendo que «la idea socrática de felicidad aliada a la virtud y a la justicia, y la quintaesencia del cristianismo como caridad..., al final, resulta ser, incluso empíricamente hablando, lo más certero, lo que, en mayor grado, explica que unos sean más felices que otros».




