Navegando por el Ebro
Salimos a las seis de la mañana del cole. No se notó que habíamos dormido poco. El autobús era un volcán de canciones, risas y alegría. Hicimos dos paradas obligatorias y en ellas almorzamos. Llegamos al albergue a las tres de la tarde. Nos estaban esperando con la comida calentita. Allí conocimos a Nuria, la que iba a ser nuestra "monitora-guía" durante los tres días.
Cargados con nuestras cámaras de fotos y prismáticos nos dirigimos a realizar un pequeño crucero por la desembocadura del Ebro. Fue precioso el paisaje, los pájaros y sobre todo la sensación extraña de admiración hacia un río que poco a poco se iba convirtiendo en un mar azul. Hicimos compras y otra vez al autobús. En el albergue nos esperaba la piscina. Cenamos y comenzaron las actividades nocturnas, la discoteca (en esto somos los mejores) y a la cama. Al día siguiente nos íbamos hacia PortAventura. Allí nos juntamos con el coro San Juan de la Cruz de Medina. El encuentro fue, como siempre, emotivo. Nuestra monitora sacó las entradas y en grupos nos
dispusimos a disfrutar del parque. La comida fue en Bora-Bora, un restaurante exótico con actuación incluida. La tarde-noche se nos hizo corta intentando disfrutar de las atracciones y las actuaciones. Mereció la pena.
Los grupos con sus monitores funcionaron a la perfección. La vuelta al albergue fue un poco lenta gracias a un incendio junto a la autopista. Llegamos a las doce y media de la noche a cenar. Nos fuimos a la cama y al día siguiente, después de desayunar, volvimos a la desembocadura a hacer piragüismo. Nos dieron una pequeña lección y... ¡Al agua! Fue toda una experiencia para la mayoría que no olvidaremos. Después de una hora de baño en la piscina, comimos y realizamos una pequeña evaluación. Nos despedimos de toda aquella gente y de Nuria. Lo hicimos como mejor sabemos; cantando.
Nos dijo que no había conocido un grupo como el nuestro. Se le cayeron unas lagrimitas cuando le regalamos una foto del coro firmada por todos. La vuelta estuvo llena de canciones, cartas, una película y cena. La llegada fue a las once y media de la noche. Allí estaban nuestros padres y Marcilla esperándonos. Nos despedimos de los monitores con abrazos, besos y ganas de poder volver a repetir la experiencia. Damos las gracias a Javier, nuestro conductor, por su paciencia y buen hacer. Ha sido un lujo tenerle a nuestro lado. A los monitores y monitoras nuestra felicitación, llamasteis la atención en el albergue con vuestra dedicación a los niños. Todo fue más
fácil con vosotros.
Feliz verano a todos.
Santy y José Antonio
Directores del Coro Snagus.




