Un final con premio
El trabajo es un ingrediente esencial de la vida humana. Es bueno recordarlo ahora que vamos acabamos un período de trabajo, un curso, y nos disponemos al descanso para emprender otro período, sin duda, más intenso. El trabajo es algo imprescindible, específico, etéreo y concreto, a la vez, que nos llena de alegría, pero también de zozobra y lucha. Es nuestro acompañante habitual más decisivo junto con el amor y la amistad. Se enraíza en la tarea diaria y ahí es posible que se levante el amor por el trabajo bien hecho.
Cuando uno tiene voluntad, con orden y constancia, sus sueños se van haciendo realidad. Se consiguen resultados personales de valía. Los perdedores y los triunfadores no se hacen de un día para otro, sino después de años de dejadez, abandono, desidia e indolencia crónica, o por el contrario, de tenacidad inquebrantable, que supera el antojo del momento y la filosofía del “me apetece”. Por eso la vida es un resultado personal, la suma de lo que hemos ido haciendo en cada “aquí y ahora”, con nuestro patrimonio de carácter y de familia.
Hay un sinfín de ocasiones que, de un modo u otro, nos hacen pensar en abandonar y comenzar de nuevo: desanimarse, estar cansado por los contratiempos, no ver resultados cercanos,- ( la propaganda inventa metas sin esfuerzo!...- la comparación con otras vidas próximas más fáciles, etc. Pero el joven constante mira hacia delante con la ilusión de alcanzar la cima deseada y por eso se mantiene firme, inalterable. ¡Tener y saberse dar razones valiosas para perseverar!
No interrumpir los planes, saber enfrentarse a las presiones de fuera y de dentro, ir adquiriendo recursos para sobreponerse a las dificultades. Es la mejor manera de realizar nuestro proyecto. El fruto más preciado del orden, la constancia y la voluntad es que uno se hace más dueño de sí mismo, capaz de guiar su propio destino. Ésta es la recompensa. Ese es el preciado diploma que cada uno habrá recibido, en mayor o menor medida, certificado en un boletín, que, sobreimpreso en el que el Colegio entrega, da la vida y la propia conciencia. Es la sentencia inapelable sobre el trabajo, en este curso que finalizaremos pronto.
POEMA
Cuando cortas una flor para ti,
comienzas a perderla...
Porque se marchitará en tus manos
y no se hará semilla
para otras primaveras.
Cuando guardas tu dinero
comienzas a perderlo...
porque el dinero no vale por sí,
sino por lo que con él se puede hacer.
Cuando no arriesgas tu libertad para “tenerla”,
comienzas a perderla...
porque la libertad que tienes se confirma
cuando decides y eliges.
Cuando no dejas partir a tu hijo hacia la vida,
comienzas a perderlo...
porque así nunca lo verás volver a ti, libre y maduro.
Recuerda siempre: No existe precio por la Libertad.
Pero sí, una bellísima recompensa
para quien la utiliza con grandeza de alma
¡Tener para siempre, junto a ti, la fidelidad de aquellos
que, libres de los grillos...
se complacen en ser tus admiradores perpetuos!
Aprende en el camino de la vida
la paradójica lección de la experiencia:
Siempre ganas lo que dejas,
pierdes lo que retienes...





