Alberto Martín Aristín: Al servicio del refugiado en los Grandes Lagos de África
¿Cómo surgió esta decisión y qué pasos has dado?
Estas decisiones nunca surgen de un día para otro. Siempre en mente la idea de viajar a algún país del sur a tener una experiencia, sobre todo de encuentro. Recuerdo ya con 17 años hablar con mi querido padre Juan Luis para ir un tiempo a Lábrea. Sin embargo, estas decisiones tienen su momento en la vida y es probable que ir a Brasil con 18 años hubiera sido equivocado. Después comencé la carrera de Ciencias del Mar en Vigo ya que mi vocación también estaba ligada a temas medioambientales. En el 2.000 estuve unos meses en México evaluando los daños ecológicos en la costa del pacífico y fue aquí donde tuve mi primer contacto verdadero con la realidad latinoamericana. Ya en el año 2.004 estuve con Fernando de Lucas en El Salvador de la mano de una ONG llamada "Comités Monseñor Oscar Romero", muy vinculada a la Teología de la Liberación. A partir de ahí comencé mis actividades de voluntariado en Valladolid interesándome cada vez más la problemática de países pobres. En Septiembre del 2.005 empecé un programa de formación con Entreculturas, ONG de los jesuitas, para viajar como voluntario durante uno o dos años y, finalmente, aquí estoy en el corazón de esta bella África.
La decisión no ha sido fácil: has dejado un trabajo, familia...
Cuando tienes tu vida más o menos resuelta, con un buen trabajo, tu familia cerca y mi novia a quien adoro también en España, es difícil decidir alejarte durante un tiempo para seguir tu sueño, tu vocación. Sin embargo, la decisión ha sido el resultado de un largo camino, donde mi fe ha jugado un papel esencial y toda la gente que quiero y que me quiere me ha apoyado.
¿Qué te ha llamado la atención?
Lo primero que te sorprende cuando llegas aquí es que las carreteras están atestadas de gente andando de un lado para otro. Es un país superpoblado donde únicamente los muy ricos y las ONGs tienen coches. Hace poco atravesé Burundi de este a oeste por la carretera principal y solo nos cruzamos con seis o siete vehículos, 3 de los cuales eran del Alto Comisionado de las Naciones Unidas (ACNUR) repatriando refugiados de los campos de Tanzania. No hay ningún movimiento, no hay actividad económica, sólo actividad de subsistencia.
De entrada, te perdieron la maleta...
La llegada fue un poco complicada. No sólo por la maleta sino porque a las dos semanas me partí una muela. Ir al dentista en Burundi es toda una experiencia, algo parecido a los dentistas de los años 40 en España. Ambas situaciones me han enseñado mucho, lo de la maleta fue toda una lección de que nada de lo que "tengas" es esencial y es una sensación verdaderamente liberadora. Lo del dentista, me puedo considerar afortunado. Aquí la inmensa mayoría no tiene dinero suficiente para ir al médico... el dentista es un lujo que muy pocos se pueden permitir.
¿En qué consiste tu trabajo?
Trabajo para el Servicio Jesuita a los Refugiados y soy el responsable de la financiación de los proyectos de la zona de grandes lagos que comprende Rwanda, Burundi y el antiguo Zaire, ahora Republica Democrática del Congo. El trabajo tiene parte de gestión en la oficina central en Bujumbura, Burundi y parte de formación a los trabajadores de los proyectos diseminados por todo el territorio.
La inquietud te viene de lejos; eras catequista de los grupos Némesis...
La experiencia que tuve durante aquellos años en los grupos del colegio fue sin duda la semilla de mis inquietudes, que después han ido creciendo con el paso de los años. Además recuerdo los grupos del colegio con un cariño inolvidable. Ha sido una de las etapas más bonitas de mi vida.
¿Cuántos años en el Sanagus?
Estudié en el cole desde primero de EGB hasta COU, entre el 80 y el 94. Cuando vuelvo de visita al SanAgus es como volver a la que fue mi casa durante 14 años.
La tensión étnica entre hutus y tutsis ha sido constante en la zona.
En Rwanda la guerra entre ambos acabó hace 10 años, sin embargo en Burundi el alto el fuego se ha firmado hace solo unos pocos meses. Hablando con la gente te das cuenta de que aún existen resentimientos entre ambos porque todo es aún muy reciente. Para entenderlo podemos pensar en cómo sería la situación en España al acabar la Guerra Civil, sabiendo que 70 años después el tema aún levanta ampollas. Aquí se ha dado el primer paso que es firmar la paz, pero aún queda un largo camino de justicia y perdón por recorrer.
Todos decís que aprendéis más que enseñáis.
De momento que puedo sobrevivir sin mis vaqueros y sin aquellas camisetas que tanto me gustaban, pero como quien dice estoy recién llegado. Poco a poco voy intuyendo cosas que tienen que ver con la paradoja que rodea a la pobreza; por un lado situaciones dramáticas de falta de recursos, pero por otro, felicidad y alegría en el seno de esa misma miseria.
Buena ocasión para invitar a los antiguos alumnos a participar en proyectos solidarios
No hace falta irse a África o a Latinoamérica para luchar por un mundo más justo. Muchos de nosotros tenemos inquietudes parecidas pero muchas veces no hacemos nada por falta de tiempo o por falta de ese empujoncito o esa vinculación con algún movimiento. Ahora hay una oportunidad inmejorable. Por lo que llega a mis oídos aquí en África, Juan Luis y otros pocos están intentando crear algo para colaborar con Sierra Leona. Estoy seguro de que necesitan gente para trabajar con ellos así que no tenéis más que pasaros por el cole y preguntar, además si a alguien le interesa Rwanda, Burundi o El Congo puede contactar directamente conmigo. La dirección de mi correo electrónico es aristin ARROBA hotmail PUNTO com





