Colegio San Agustín
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Peregrinación a Javier



 

Este año la tradicional peregrinación a Javier (Navarra) se adelantó una semana para no hacerla coincidir con las elecciones generales.

Es una peregrinación arraigada en la cultura religiosa navarra y abierta a cuantos quieran vivir una experiencia de fe. Porque se trata de caminar hasta Sangüesa los kilómetros que cada uno quiera. Y desde Sangüesa, caminar rezando el via-crucis hasta la explanada del santo misionero para culminar con la celebración de la eucaristía.

En el pasado, frailes navarros del colegio San Agustín promovieron esta experiencia entre alumnos de bachillerato, por ejemplo el padre Paco Legarra con alumnos de su tutoría allá por los años 80.

Recientemente los padres José El Busto, Ángel Jubera y José Luis Soria han peregrinado a Javier por distintas rutas que convergen en Sangüesa. El padre José El Busto lleva 28 "javieradas" en sus piernas.

30 kilómetros de marcha

El padre Jubera la propuso a la junta directiva del APA como una experiencia valida para toda la comunidad educativa. Así que en esta ocasión, un matrimonio del APA, Tomás Yagüe y Begoña Fernández con su hija Leire, alumna de 1º de Educación Infantil se sumaron a los peregrinos. Igualmente lo hicieron los hermanos Alfonso y César Gago, antiguos alumnos. Todos los estamentos de la comunidad educativa del colegio San Agustín estuvieron presentes este año en la marcha a Javier. Ah, y Javier Martínez, un buen amigo, profesor del Instituto de Lodosa (Navarra).

El convento de Marcilla nos acogió con los brazos abiertos y allí cenamos y pernoctamos. El hermano Lázaro nos explicó el museo y en todo momento estuvo pendiente de nosotros. A la mañana siguiente, el sábado, nos pusimos en camino a pie hacia Sangüesa, desde Monreal, distante unos 29 kilómetros. Antes de llegar a Sangüesa, compartimos la comida en la Foz de Lumbier y desde allí todos caminamos por la propia hasta la ciudad del Aragón. Leire, la benjamina de la peregrinación alternaba el caminar con la silleta.

Via crucis y eucaristía

El domingo, a las 8:30 de la mañana se inicia el vía crucis que arranca desde Sangüesa para culminar en la basílica y castillo de Javier. Una riada humana de peregrinos recorre los ocho kilómetros siguiendo las estaciones del via crucis.

A las 10:30 se inicia la eucaristía, presidida por el arzobispo de Pamplona, monseñor Francisco Pérez. Antes y durante la eucaristía, decenas de sacerdotes atienden en confesión a quienes quieren reconciliarse con Dios. El silencio se apodera de la explanada. Monseñor Francisco da la bienvenida a todos los peregrinos venidos de toda España y algunos del extranjero y su palabra cálida y cercana llega al corazón de los asistentes. En una homilía dialogada, Los fieles responden a las preguntas del celebrante y corean las canciones de la eucaristía.

Alrededor de 9.200 personas se congregaron en la celebración.

Vuelta a casa

Al finalizar la eucaristías, nos encaminamos al parking y emprendemos el retorno a casa después de compartir el almuerzo en Aibar (Navarra) con productos de la tierra y hacer una breve parada en Lodosa. El padre José Luis Soria, un chófer de primera, se empeña en aprovechar el viaje de vuelta para que admiremos la torre de Los Arcos y la Iglesia del Sepulcro de Torres del Río, su pueblo natal.

Al anochecer, llegamos a Valladolid. Había valido la pena la peregrinación.






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