Viaje a Italia
Viaje pasado por agua
La lluvia, tan esperada y deseada en nuestra tierra, ha sido una molesta y pertinaz compañera del viaje de los alumnos de 1º de Bachillerato. Como una premonición, nos acompañó en el momento de la salida, y cayó abundante en Roma y en Siena y en Florencia. Se ausentó en nuestra visita a Venecia que apareció radiante y luminosa ante nuestros ojos. La lluvia intensa en Roma Ciudad Eterna nos impidió recorrer en grupo y explicar los monumentos del trayecto que van desde el Coloseo hasta la Boca de la Verdad y Circo Máximo, atravesando el Foro y el Capitolio. En Siena únicamente pudimos asomarnos a la plaza del Campo y a partir de ahí defendernos como pudimos del diluvio que caía y buscar un refugio para sobrevivir. Los más valientes todavía llegaron al magnífico e inacabado duomo. Y ya en Florencia, la lluvia todavía tuvo el detalle de respetar la explicación magistral de Nacho Zarandona al pie de la fachada de Alberti de Santa María Novella. Dentro pudimos admirar todos juntos la Trinidad de Masaccio, el Cristo de Brunelleschi y los frescos de Ghindarlaio.
Resultaba molesto caminar empapados de agua y protegidos con paraguas de rebajas que se llevaba el viento. Gracias a Dios, no se notaron demasiado las secuelas del chapuzón en la salud de los viajeros.
El equipo A
Nacho Zarandona, Azucena Gutiérrez, Chuchi Blanco, Raquel Aguilar, Santiago Bellido y Ángel Jubera integraban el equipo de monitores responsables de la buena marcha -nunca mejor dicho- de la excursión a Italia 2008. Debutaba en el equipo Raquel Aguilar, que todavía arrastra el déficit de sueño por su presencia nocturna en los pasillos de los hoteles. Cada uno ha aportado lo mejor de sí mismo para la buena marcha del viaje. Sólo así la enorme carga de responsabilidad de llevar a buen puerto un grupo de casi noventa alumnos y durante doce días se hace mucho más ligera. Y también más llevaderas las "vigilancias" nocturnas en los hoteles, excesivas a juicio de algunos alumnos.
El ambiente en el equipo ha sido excelente, distendido, alegre y en muchas ocasiones jocoso, con una gran dosis de humor en algunas situaciones vividas, como la apuesta del restaurante de Siena que ganó Nacho Zarandona. La recompensa para el ganador, impagable: una acuarela del Perseo de Benvenuto Cellini, obra del genial Santi Bellido.
Choque de trenes
Así calificaba Nacho Zarandea la relación amor-odio entre dos personalidades recias como el papa Julio II y el genial Miguel Ángel Buonarrotti.
Llovía y nos refugiamos en lea atrio de iglesia de San Pedro In Vincolis .Fue el escenario donde Nacho tejió la historia de ambos para enmarcar y explicar la estatua de Moisés destinada a la tumba de Julio II. Tras la explicación, nos adentramos en la iglesia y el Moisés nos envolvió y arrastró con su fuerza y "terribilitá". Filas de alumnos se apostaron para admirar en silencio una de las joyas del genial Miguel Ángel. Fuera, llovía a mares.
Es esta una de las explicaciones estelares de Nacho Zarandona, llenas de pasión y riqueza de datos y siempre con una dosis de novedad y sorpresa; a ella hay que sumar las explicaciones "in situ" del Panteón, Santa María Novella, de la que hemos hablado, el David de de Miguel Ángel ... por citar algunas.
Roma al borde del colapso
La afluencia de peregrinos y la restricción de horarios en Semana Santa están complicando de año en año la visita obligada a Roma. Visitar la Ciudad Eterna en estas fechas conlleva el riesgo de no poder visitar lugares emblemáticos o soportar larguísimas colas de espera sin tener la seguridad de poder acceder al lugar visitado..
Ejemplo de lo primero fue la frustración de no poder visitar la basílica de San Pedro, cerrada cuatro horas antes de la celebración de Sábado Santo por medidas de seguridad. Debimos contentarnos con una explicación de la misma desde la columnata de Bernini. Motivo sobrado para volver a Roma. Y ejemplo de lo segundo fue la visita a los Museos Vaticanos: tras una larga espera, conseguimos entrar pero la masificación hacía muy difícil caminar por ellos y más difícil aún cualquier explicación.
Una agradable sorpresa
Este año pudimos interrumpir nuestras estancia en Roma y acercarnos a Pompeya y ver realizado un viejo sueño. Cruzamos la Campania, bordeamos Nápoles y de repente nos adentramos en una ciudad que ha vencido el paso del tiempo y ha mantenido su alma y fisonomía de hace 2000 años. Viajamos en dos autobuses y, antes de llegar, Nacho Zarandona en uno y el padre Jubera y Santi Bellido en otro, ambientaron la visita con la explicación de su historia y de su trágico desenlace al ser sepultada por el Vesubio en el año 79 de nuestra era.
La emoción que sentimos al pisar sus calles con huellas sobre las piedras que parecían recién surcadas fue "in crescendo". Cruzamos el dintel de sus casas, admiramos la riqueza de sus frescos y, sin prisas, la fuimos recorriendo dejándonos hechizar por un espíritu y una cultura que nos permitía retroceder en el tiempo hasta la época romana.
El paseo por el foro, la palestra, los dos teatros y el anfiteatro fueron el broche de oro a una visita que esperamos repetir el año que viene.
A modo de balance
La riqueza del patrimonio artístico de Italia garantizan sobradamente el carácter cultural del viaje de estudios del colegio San Agustín. Los alumnos de 1º de Bachillerato han tenido la oportunidad de contemplar y admirar eses patrimonio, lo que no deja de ser un auténtico lujo. Si a esto añadimos la oportunidad de convivir con amigos y compañeros de clase o de curso, el viaje está de sobra justificado.
Este año, el haber superado airosamente circunstancias adversas que trastocaban los planes, ha sido un reto y es otro punto en el haber de la excursión 2008.
Dejando de lado estos aspectos generales, a la hora de hacer un balance, lo justo es que cada uno de los integrantes del viaje haga el suyo propio.
Desde estas líneas queremos destacar aspectos muy positivos en el haber de los alumnos en general: la puntualidad a la hora de levantarse lo que ha hecho posible ajustarse a los horarios, el comportamiento educado y correcto en los restaurantes y hoteles, la atención a las explicaciones e interés y curiosidad por saber más, una mayor flexibilidad a la hora "acoplarse" con otros compañeros en el hotel... Y aquellos que cada uno recuerda y revive... Seguro que más de uno repetirá el viaje.
Arrivederci, Italia.






