Generadores de esperanza
Con la aportación especial de dos grupos electrógenos deseamos que el nuevo contenedor se convierta en un verdadero generador de esperanza. Llevarán energía y luz y con ellos se podrá contribuir a la regeneración humana, social y económica de la misión de Kamabai.
Cada contendor tiene su intrahistoria muy personal. Éste, que es el quinto que enviamos en menos de dos años, no sé si es fruto de la casualidad, de la cooperación y generosidad de tantas personas, o de la misericordia y grandeza de la Divina Providencia, siempre atenta a remediar las necesidades y carencias de los benditos mortales. Tal vez uno poco de todo.
El inicio, como siempre, estuvo en la boca y el corazón de José Luis. Cuando nos comunicamos con él no cesa de contarnos sus problemas y necesidades, sus ilusiones y proyectos, sus carencias y limitaciones. Y ya sabemos que cuando el "Chou" deja rienda suelta al corazón y comienza a pedir con ese "piquito de oro" que Dios le dio, es peligrosísimo mantenerse en su línea de tiro sin caer en sus tupidas redes.
Y fueron tantos sus "ayes" y lamentos que no pudimos por menos de volver a intentarlo. Acudimos a un grupo de Valladolid, encabezado por el infatigable "Carlos", todo bondad y corazón además de benefactor empedernido. Llegamos tarde, el grupo vallisoletano había financiado otro contenedor para Angola y ahora no podían. Con todo, Carmen, uno de los miembros de ese grupo nos hizo una generosa aportación que fue la base del futuro envío. La Asociación Kamabai de Parquesol colaboró con otro tanto, el grupo OLÉ de Madrid decidió apoyarnos y la ONG La Esperanza de Lodosa también contribuyó. El resto lo dejamos en manos de la Comisión de Misiones, que era la que estaba impulsando el envío de esta gran ayuda humanitaria. ¡Lo más difícil estaba solucionado!
Y sin más preámbulos nos pusimos manos a la obra. Rebeca empezó a ejercer de hada madrina, a pesar de que le pilló por medio su enlace matrimonial, pero nos dejó encauzados y casi solventados todos los permisos y trámites burocráticos, Irene hizo el resto. Desde luego en la empresa Cargo Services nos tratan como si fuéramos de la familia, todo son facilidades y apoyos. ¡Muchas gracias al bueno de Don Javier Uso y a sus empleados!
Bueno, que no quiero enrollarme y sí deseo contaros qué enviamos en el contenedor. Va de todo: desde una cocina y un frigorífico para la comunidad de Kamalu, hasta las consabidas latas de carne que nos facilita el banco de alimentos, y que en esta ocasión son casi tres toneladas; las solicitadas papillas y leche en polvo que tanto nos urge José Luis y que los de Parquesol nunca perdonan; la legumbre y el arroz; los zapatos y la ropa, proporcionada por algunas empresas o recogida y donada por los padrinos, madrinas y alumnos del colegio; medicinas; estanterías y camillas; sillas de ruedas; carritos de enfermería; juguetes; pizarras para la escuela; tejadillo onduline para las casas; placas fotovoltaicas; ruedas para los toyotas; terrajas para los talleres; picos, palas y hasta miles de bovinas de hilo que nos donó una fábrica; vino y un jamón; angelitos para las iglesias y hasta una imagen de Santa Rita, enviada por la parroquia de Madrid; material médico de diverso tipo, desde un ecógrafo hasta aparatos de óptica; un ordenador y miles de gafas de sol, conseguidas por unos jóvenes universitarios que casi ni nos conocen pero que deseaban colaborar desde su proyecto de estudios. Hay de todo, parece un auténtico mercadillo ambulante. José Luis calificó al primer contenedor como "baúl flotante de los sueños" ¡Qué razón tenía! ¡Cuántos encierra! Tanto de allí para su avance y progreso como de aquí, para enriquecimiento del corazón.
Pero este contenedor tiene unos objetos especiales. Enviamos una "flamante hormigonera" de los años 80 que funciona estupendamente y que estamos seguros hará una maravillosa labor, evitando la cruenta fatiga de un terrible trabajo realizado a mano. Y, sobre todo, en lo que destaca este envío es por "los dos preciosos generadores de energía". En un país que carece de luz eléctrica es un regalo enviado del cielo. Impulsados y motivados por el infatigable y todo terreno Gonzalo, financiados por el grupo OLÉ de Madrid y conseguidos por Juan José de la Fuente a precio especial, serán la mejor donación y el impulso más firme para lograr una calidad de vida mínimamente aceptable y el camino seguro para alcanzar un relativo progreso técnico. Los talleres soñados por José Luis podrán ser una realidad eficiente, el dispensario médico podrá adquirir equipos adecuados y los trabajos más duros dispondrán de otra energía alternativa al brazo humano. Creemos que estos dos grupos electrógenos se van a convertir en generadores de esperanza para un pueblo que ha vivido de espaldas a ella durante mucho tiempo.
Hago un reconocimiento especial al grupo de voluntariado-JAR del colegio San Agustín, que en todo momento han estado dispuestos a colaborar con el contenedor. Grupos de chicos y chicas del colegio comprometidos con la misión de Kamabai desde que un día oyeron el mensaje y las peticiones de José Luis y que se han involucrado con la misión en todo lo que se requiera. Algunos hasta jugándose la nota en más de un examen. Permitidme una anécdota que les define bastante bien. Nos regalaron la hormigonera, fuimos a recogerla a La Cistérniga, como no entraba en la furgoneta no lo dudaron un momento: "nos la llevamos a pie por la carretera". No había forma de convencerlos. Si ellos se esfuerzan allí, verán de lo que somos capaces nosotros aquí. El encargado de la obra se acercó y me dijo: ¡Estos chicos son geniales, qué pena que queden tan pocos como ellos!.
Estoy de acuerdo con la primera parte de la afirmación. Te sientes orgulloso de estar rodeado de gente dispuesta a echar una mano y colaborar en mil trabajos, que la mayoría de las veces son poco atractivos y que estoy seguro que no harían ni para ellos. Porque eso de cargar, limpiar, transportar, recoger...parece que es de otra época. No estoy conforme con la segunda parte, existen muchas personas generosas, buenas y desprendidas. Tal vez se necesita que alguien, como al arpa del poeta, logre arrancarr la nota precisa para que despierte en su corazón el latir adecuado y la bondad y misericordia que llevamos dentro.
"Generadores de esperanza" es el título de esta noticia. Deseo que lo sean de verdad para los dos continentes implicados. Que África, que tanta ayuda necesita pueda encontrar los recursos necesarios para su justo desarrollo, y que Europa, que tanto tiene y le sobra, comparta la riqueza que posee y encuentre en ese regalo y donación la regeneración de sus secas entrañas de piedad. Que Santa Rita, cuya imagen transporta el contenedor, como patrona y abogada de imposibles logre para todos lo que nuestra impotencia nos impide alcanzar.




