Mensaje de un misionero de Lábrea para el dÃa de APAL
Querida comunidad educativa del San AgustÃn:
Saludos desde esta tierra santa de Lábrea, desde estos rÃos y selvas, que permanecen aún casi como Dios los crió, vÃrgenes.
Primeramente queremos agradecer a Apal y colaboradores todo el apoyo que durante muchos años continúan dando a nuestros trabajos en Lábrea. Sin vosotros todo serÃa mucho más difÃcil. Alegraos con nosotros porque el bien que hacéis es incalculable. No os canséis. De hacer el bien nadie se arrepiente ni se cansa.
Nos ha llenado de alegrÃa ver en el calendario del colegio, en la página de enero y febrero, fotografÃas muy expresivas de la misión de Lábrea: una canoa llena de gente de toda raza y edad del rÃo Mamoriá, expresión de la hospitalidad de este pueblo, que van al encuentro del misionero después de varias horas navegando; los alumnos del Centro Esperanza comiendo en el refectorio, sÃmbolo de la solidaridad de personas que nos ayudan a mantenerlo y a que puedan comer todos los dÃas; el coro y las bailarinas del Centro Esperanza comunicando la alegrÃa de quien quiere vivir feliz a pesar de todo; y la celebración de la EucaristÃa en la comunidad de San José de Iutary, a un dÃa de distancia del pueblo, gente humilde, sencilla, que no pierde la fe ni la esperanza en el Amor, con mayúscula.
Mientras os escribÃa esto han llamado a la puerta. Era el Sr Francisco, unos 60 años. Vive a las afueras de Lábrea. Le caÃan abundantes lágrimas de los ojos, aunque ha sonreÃdo. El médico le habÃa mandado poner colirio en los ojos. Hace un mes que no se lo pone porque no tiene ocho euros para comprarlo. Está sufriendo mucho. No ha aguantado más y le ha traÃdo un nieto en bicicleta a pedir ayuda. A estas horas espero que el Sr.Francisco sonrÃa sin lágrimas. Qué alegrÃa da poder ayudar, poner colirio en los ojos que no paran de derramar lágrimas.
Que en este año misionero agustino recoleto, a la solidaridad acompañe la oración.
Que el Señor os bendiga
Miguel Angel Peralta






