Hacer del mundo una mesa fraterna
MENSAJE DESDE PAUINÍ PARA LA CENA APAL 2006
Pauiní, 16 de febrero de 2006
Estimado Javier:
¿Cómo van los trabajos por el Colegio? ¿Cómo está la comunidad? ¿Y los fríos de invierno?
Aquí donde Internet todavía no funciona casi, envío un fax sabiendo que un año más vais a celebrar la tradicional cena de APAL.
Agradecemos de corazón a los frailes y religiosas, a los profesores y profesoras, a los alumnos y a sus padres, a los exalumnos y a todos los amigos del Colegio San Agustín que año tras año se solidarizan con nuestro pueblo amazonense, especialmente con los menores atendidos por la Pasto-ral del niño y los ribereños e indígenas que viven por nuestros ríos.
Nuestro Señor y Hermano Jesús siempre usaba el símbolo y la realidad del banquete, de la mesas, como señal del Reino. Que ese gesto de solidari-dad que es la Cena de APAL sea realmente para todos, ustedes desde allí y nosotros desde aquí, compromiso real y cotidiano por el Reino: hacer del mundo una mesa fraterna donde no falta lo necesario para todos los seres humanos y todos los seres vivos.
Es necesario y urgente un mundo diferente, donde el ser humano y el misterio de la vida sean colocados en el primer lugar. Como decía el caci-que americano Seattle: “Cuando el último árbol sea derrumbado, el último río sea envenenado y el último pez sea capturado, entonces, sólo entonces, entenderemos que no podemos comer dinero”.
Saludos. ¡Dios bendiga a todos ustedes, sus hijos y sus trabajos!
Frei Antonio Fernández Aguado
Pauiní, Amazonas






