Número 27: La Cuaresma
La Cuaresma es un viaje que iniciamos ahora, un viaje al centro de nuestra tierra personal, el cultivo de nuestra interioridad. Necesitamos “volver al centro de nuestra vida”, para entrar en un tiempo más intenso de reflexión cristiana y, sobre todo, un tiempo de reencuentro y reconciliación con uno mismo, con los demás y con Dios.
Dentro del ámbito educativo cristiano, necesitamos que la Cuaresma tenga el matiz intenso de la reconciliación después de tantos frentes en los que lucha la “educación católica”.
Reconciliación dentro del mismo ámbito, reconciliación dentro de los mismo Centros educativos, reconciliación con la sociedad y sus luchas políticas, reconciliación con tantos otros que han venido a nuestras aulas de distintos países, con otras religiones, con otras culturas.
En este número:
- La Cuaresma
- Un año más… plazos de admisión de alumnos
- La libertad de elegir
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Un año más… plazos de admisión de alumnos
En el procedimiento de libre elección de centro, el plazo para la presentación de solicitudes será del 24 de marzo al 6 de abril de 2006, ambos inclusive
A pesar de la entrega con dedicación a la enseñanza de las Instituciones de la Iglesia, se siguen publicando y manejando datos erróneos, se insiste en verter acusaciones que maltratan a la escuela concertada, y que afectan no sólo a los propios centros, sino también a las familias del más de millón de alumnos que optan por la enseñanza concertada y a los miles de profesores que trabajan en sus aulas.
Estamos comprometidos, mas que nunca, con la integración de los alumnos con necesidades educativas especiales, sin olvidar la propuesta de valores (autoestima, responsabilidad, autonomía, tolerancia, paz, solidaridad, fraternidad, trascendencia,…) que junto al seguimiento y atención personalizadas a cada alumno, son los elementos clave de nuestra oferta educativa.
Nuestro objetivo principal es configurar una escuela católica renovada y comprometida que, en su acción educativa diaria, y en el marco de la nueva evangelización, ofrezca a la sociedad una respuesta de calidad a las exigencias de las nuevas situaciones sociales, de la realidad intercultural y de la vivencia comunitaria de la fe.
La libertad de elegir
La escuela, en cuanto tal, no puede hacer gran cosa si no cuenta con la colaboración de los padres.
Hace algunos meses Roberto Rey, Director del Centro de Innovación educativa de la Fuhem publicaba un estudio sobre la convivencia en los centros escolares y respondía a algunas cuestiones que se le planteaban:
- Hay una amplia coincidencia entre profesores, padres y alumnos en considerar que la presencia de alumnos conflictivos es una de las principales causas del mal clima escolar; «aunque los profesores piensan que la permisividad en la familia es la razón principal de los conflictos en el centro, ni padres ni alumnos lo creen así», indica el informe.
- Un aspecto a destacar es la coincidencia que existe en el porcentaje de alumnos y profesores que piensan que se debería intervenir más duramente con los alumnos que causan problemas en el aula.
- En otro capítulo se constata que existen diferencias no muy notables entre centros públicos y concertados en lo que se refiere a la disciplina de los centros y el aula, aunque parece que este aspecto se cuida más en los segundos.
- Otro dato relevante es que no hay diferencias significativas entre los años de docencia de los profesores, pero sí entre los profesores de Infantil y Primaria y los de Secundaria. Según el estudio, estas estadísticas ponen de manifiesto «las mayores dificultades de la docencia en la ESO».
¿Dónde están las causas de la conflictividad? ¿Por qué es tan duro bregar con determinados alumnos?
Las causas de la conflictividad son difíciles de definir, y sin duda está ocurriendo que existe una gran transformación social que está dando al traste con nuestro esquema de valores tradicionales. Hasta hace poco la familia desempeñaba un papel fundamental en la transmisión de valores y en la colaboración con la escuela. Hoy eso ya no ocurre porque nadie ha sustituido el papel de la mujer en la familia, con frecuencia ausente por el trabajo. Los motivos son diversos: desfase entre el mundo laboral y escolar, jornadas agotadoras de trabajo...
¿Qué se puede hacer para mitigar este fenómeno en los centros educativos?
Desde luego dialogar con los alumnos, pero también mostrar que es preciso que haya normas y límites. Llegado el caso, la autoridad necesaria para que se cumplan.
Y las familias, ¿verdaderamente son los padres los únicos responsables de la conflictividad de sus hijos? ¿Cree que los centros educativos no tienen ninguna responsabilidad?
No se puede hablar de responsabilidad como de algo no asumido, sino de responsabilidad como algo difícil de asumir en las condiciones actuales. Que que cada cual, en su ámbito, asuma la parte de responsabilidad que corresponde. La escuela en cuanto tal no puede hacer gran cosa si no cuenta con la colaboración de los padres. Los niños tienen un horario escolar determinado y eso sí es responsabilidad de la escuela. Incluso lo completa con actividades complementarias y extraescolares, con servicios, etc., que prolongan la presencia del niño o niña más allá de lo que debiera ser normal. Por lo tanto -y en eso coincido con la respuesta que dan los profesores en la encuesta- los centros no son responsables de todo lo que ocurre en la escuela.
¿Cómo se puede articular una comunicación fluida entre docentes y padres, algo que, prácticamente, pocas veces ha existido?
Niego la mayor. Dependiendo de los centros, la comunicación ha existido y existe en muchos centros. Otra cosa es que no ocurra en todos, como debiera. Pero si tenemos en cuenta lo que decía al principio, si a la familia le falta tiempo para dedicarla a su hijo, con mayor motivo le faltará para dedicarlo al colegio.
…. Lo escuché.
Era justo lo que estaba ansiando.
El otro me dijo:
- “Yo te perdono”-
Y un borbotón de vida se abrió ante mí.
Al fin, ¡ya podía levantar la cabeza!
¡Ya podía caminar de nuevo!
¡Ya podía vivir con la paz en el alma!
Algo aún se cierra;
más aún, la vida se cierra
ante entrañas sin misericordia.
- “Yo te perdono” -
son las nuevas palabras
que nos crean de nuevo
y nos infunden vida.
- “Yo te perdono”-
es la gran palabra del hombre Jesús,
que es Dios,
y de todos aquellos hombres y mujeres
que llevan a Dios.
- “Yo te perdono” -
es la gran palabra que nos reconcilia
con el amor, con nosotros mismos,
con el dolor, con los demás,
y, sobre todo, con Dios.




