Número 28: Semana Santa... vacaciones
Nos acercamos a unas vacaciones merecidas, y este año más deseadas que nunca, ya que el trimestre ha sido largo, muy largo. La Semana Santa, para nosotros tiene, debe tener, una vertiente espiritual muy gratificante. A los alumnos es difícil ya hacerles estar quietos en sus pupitres, los exámenes hace semanas que acabaron y aunque es necesario continuar dando materia nueva en las distintas asignaturas, la concentración se hace muy cuesta arriba, los profesores tienen que ingeniárselas de mil maneras para que las clases continúen su ritmo normal.
Muchos alumnos, de nuestros colegios pertenecen a alguna cofradía y sólo piensan ya en las procesiones en las que van a participar, los más pequeños no son demasiado conscientes de sus actos, de su significado pero, sin duda, el poso va quedando, formando un entramado de convicciones y principios; y un sentimiento religioso que prevalecerá en toda su vida adulta. La Semana Santa, para los cristianos es la época más importante y enriquecedora.
En este número:
- Semana Santa... vacaciones
- Las notas…, ni mas ni menos
- ¡Un suspenso!
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Las notas…, ni mas ni menos
El fin de un trimestre escolar, va acompañado de unas notas que, tanto para los alumnos como para los padres tienen un valor, a veces desmesurado. Tanto unos como otros deben entender que las notas no son más que un sistema empleado por la escuela para informar a padres y alumnos sobre el desarrollo del aprendizaje; por tanto los resultados deben ayudar como punto de partida para analizar, junto con los hijos, qué aspectos mejorar. He aquí algunas pautas que pueden ayudar en el progreso escolar de los hijos:
- Ayuda en la realización de las tareas escolares. Ofrecerle ayudas puntuales; no sustituir su esfuerzo por el nuestro.
- Marcad metas accesibles. Si planteamos retos demasiado exigentes, es probable que tiren la toalla antes de intentarlo.
- Elogia sus pequeños logros. El mejor premio es el refuerzo verbal; no es aconsejable premiar con objetos materiales.
- No lo compares con sus hermanos u otros niños. Debemos medir su progreso tomándolo a él como único referente.
- Puedes ser exigente, pero también comprensivo. Busca soluciones y toma decisiones.
- Interésate por lo que hacen en la escuela. El acercamiento a él, también puede servir para detectar problemas.
- Comunícate con sus profesores. También el profesor puede ayudar a orientar sobre cómo actuar.
- Ofrece una imagen positiva de la escuela. Si transmitimos aspectos negativos del entrono escolar potenciaremos su rechazo.
¡Un suspenso!
El suspenso de un alumno no es sólo suyo. Las malas notas recaen también sobre los profesores, padres y Administración. Álvaro Marchesi, catedrático de Psicología Evolutiva, en su libro “¿Qué será de nosotros, los malos alumnos?” manifiesta que el bienestar emocional, la autoestima, la confianza en los adultos y el sentimiento de reconocimiento son esenciales para el éxito escolar. Muchos chicos y chicas, además de suspender no ven nada claro su futuro. Uno de cada dos alumnos de bachillerato no sabe qué carrera estudiar y la mala elección influirá en el llamado fracaso escolar, uno de los más altos de Europa: el 60% de los abandonos se produce en el primer año de carrera. Llegando al 90% en las enseñanzas técnicas e ingenierías. ¿Están bien orientados y preparados para dar el salto a la Universidad?
Hoy día, no sólo son necesarias nuevas técnicas pedagógicas para los profesionales de la educación, sino también para los padres, aquí está la importancia de las “Escuelas de padres”. A los padres y madres corresponde seguir el proceso educativo de los hijos. Es una tarea que debe desarrollarse cotidianamente, en el ámbito familiar y en el centro educativo.
Al margen de los problemas políticos y económicos, las aulas son el reflejo de la sociedad actual. El consumo se ha convertido en ocio. El alumno debe conseguir al finalizar la escuela, herramientas para seguir formándose y hábitos saludables. Así, mañana, tendrá conciencia de los males que afectan al planeta y a las personas y contarán con los instrumentos para, desde sus posibilidades, poder ser feliz; si se valora más el tener que el ser, el placer inmediato sin ningún esfuerzo y si hay un desprestigio del estudio, no puede existir una meta clara por la que estudiar. Los alumnos al ser preguntados por una salida laboral, la mayoría quieren ser futbolistas o ricos…
Tenemos grandes retos que afrontar en la educación del siglo XXI, entre ellos el de hacerr atractiva la educación y, fundamentalmente, el de educar a personas capaces de pensar, opinar, escuchar, respetar… mas allá de crear máquinas de trabajo, debemos formar ciudadanos que trabajen.
No nos crucemos de brazos, ni dejéis las cosas parar por comodidad.
¡De todo lo que podamos hacer y no hagamos se nos pedirá cuenta!
¡Qué gran tarea tenemos encomendada!:
encender el sol cada mañana para todos,
sacar brillo a la luna para que relumbre por los caminos de la sombra;
contar de una en una las estrellas; investigar los planetas;
ponerles nombres: a uno amor, a otro solidaridad, y al más lejano, lugar de encuentro.




