Colegio San Agustín
Saltar al contenido

Alarva al día 51: Portada y editorial



Portada Alarva al día número 51

Premio a la caridad

Un reconocimiento justo

El Premio Príncipe de Asturias ha cumplido su 25 aniversario. Este año ha recaído con todo merecimiento en las Hijas de la Caridad entre 55 candidaturas de 17 países.

No es frecuente encontrar noticias positivas de la iglesia en los medios de comunicación ni un reconocimiento público a la tarea cultural y asistencial de la Iglesia. Sí abundan, en cambio, las noticias que cuestionan la legitimidad de su presencia pública en nuestra sociedad o su financiación por parte del Estado cuando la Iglesia aporta mucho más de lo que recibe, o se airean escándalos personales o financieros.

Por ello nos alegra una noticia que significa un reconocimiento justo y merecido a una institución eclesial como las Hijas de la Caridad que, desde el anonimato se han dejado el alma y la vida en el servicio a los más pobres. Al mismo tiempo hay que afirmar que su labor es sólo la punta del iceberg de la tarea asistencial que realiza la Iglesia en los cinco continentes a favor de los más desfavorecidos.

Cuatro siglos con los pobres

En el Acta de otorgamiento por el Jurado se esclarecen en párrafos muy densos, los datos, casi abrumadores, que avalan los merecimientos de esta familia religiosa, enraizada en el mundo de la pobreza, de la marginación, de la emigración y de la enseñanza rural. En resumen, se les concede 'por su excepcional labor social y humanitaria en apoyo de los desfavorecidos, desarrollada de una manera ejemplar durante cerca de cuatro siglos' y 'por su promoción, en todo el mundo, de los valores de la justicia, la paz y la solidaridad'. Seguro que este galardón no entraba en sus cálculos, porque es el servicio callado el estilo de su vida.

Imposible cuantificar su labor abnegada y callada en favor de los más necesitados. Ahí van algunos datos: más de 23.000 hermanas dedican su vida a los que nadie quiere, en 93 países de los África, América del Sur, Asia y Europa. Asilos de ancianos, hospitales, comedores de mendicantes, escuelas rurales, centros de acogida a emigrantes, centros de drogodependientes y enfermos del sida, albergues para niños abandonados, residencias para minusválidos son su campo de acción desinteresada y generosa.

Antes de que se hablara de la opción por los pobres, las Hijas de la Caridad la vivían y constituía el eje de su proyecto evangélico.

Atención a los inmigrantes

La Superiora de Las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, en una rueda de prensa multitudinaria, rodeada de hermanas de todos los continentes, aprovechó este foro para llamar la atención sobre el sufrimiento de los inmigrantes: 'El objetivo de la misión de la Compañía es estar siempre cerca de los inmigrantes, para insertarlos en la sociedad, comprenderles y ser testigos del amor de Dios. Es el momento de que Europa abra los ojos y los oídos para conocer la realidad que le rodea'.

Las Hijas de la Caridad no piden papeles ni les preguntan por su situación legal o no; ven en los inmigrantes personas necesitadas y rostros vivientes de Cristo.

Enhorabuena a las Hijas de la Caridad, gracias por su entrega y testimonio de vida.







De familia a colegio. Acceso al servicio de Mentorvox

 



Próximos eventos



Recomendamos

Campaña de hermanamiento y apadrinamiento con los Centros Esperanza de Brasil

Especial de San Nicolás de Tolentino. Séptimo centenario, 1305-2005.