Aparejador, una profesión con futuro
Miguel Ángel de Pablo dirige unas obras en la Urbanización Pinar de Jalón, frente al colegio
Septiembre de 1982
Fue la primera vez en entrar en el Colegio San Agustín. Desde ese día, 15 años de mi vida los pasé en las aulas del Colegio.
Miles son los recuerdos que tengo de mi andadura, los profesores, empezando por Pili Usano, Curro, Olga, Adolfo Hompanera…, mis compañeros de clase con quienes tengo bastante relación. La verdad es que me encanta reunirme con ellos a cenar y re-cordar las trastadas que han sido muchas.
Mi primera comunión el 24 de Mayo de 1987, ese fue el último año en el que se hicieron en el colegio. Recuerdo que en 6º de EGB. todo cambió, cada profesor te impartía una asignatura, pasabas a ser de los “mayores” y había que ir estudiando más para poder sacar el curso.
Recuerdo con especial cariño las matemáticas y la física y química que nos impartía el Sr. Docio en 8º, eso sí que era dar clase, nos metió la química a presión con exámenes de formulación todos los días, incluso la que se daba en BUP…pero ¡ay amigo! Lo bien que nos vino en los años siguientes.
Luego llegó BUP y la jornada continua. En 1º con César como tutor, todavía nos tocaba ir al colegio mañana y tarde, y mi autocar nos recogía los primeros y nos dejaba los últimos, así que me pasé media vida en el autocar. En segundo de BUP ya clase sólo por la mañana, y vaya acierto, aunque llegaras a casa a las 3, tenías toda la tarde “libre”.
Y bueno pues poco a poco y con más pena que gloría llegamos a COU. ¡Puf!.¡Vaya año!. Fue horrible, subieron el nivel una burrada nuestros queridos amigos los profeso-res… porque el año anterior hubo palo en selectividad en todo Valladolid. No había quien aprobara una asignatura. Así que nos tocó repetir curso a unos 12 y cursar el MOU (más orientación universitaria). Afortunadamente para mí, 2º COU lo repetí sólo con Matemáticas, Física y Filosofía. Madre mía, la caña que nos metió D. Tomás y D. Pedro Olea, y yo pensaba que no serviría para nada, pero que equivocado estaba yo. Vi cómo a mis compañeros del SEK les costó un triunfo sacar esas asignaturas y yo prácti-camente tenía que repasar lo visto en COU.
Vocación por la arquitectura
Mi vocación por la arquitectura aplicada a la construcción, me viene un poco de familia, siempre me gustó mucho dibujar y no olvidaré nunca quién me enseñó, el Sr. Fraile: esas láminas en papel vegetal me convencieron de que yo quería estudiar alguna carrera con dibujo. La arquitectura superior hubiera sido la opción más adecuada, pero no la elegí por varios motivos.
Decidí estudiar la técnica en Segovia (en Burgos no me dio la nota) en el SEK que se abría ese mismo año y que poco a poco ha ido cogiendo su prestigio. Tardé 5 años en sacar los 210 créditos y el Proyecto Fin de Carrera. La fortuna de ser arquitecto técnico está en la cantidad de trabajo y la demanda que las empresas constructoras. Yo puedo considerarme afortunado ya que tardé 25 días en encontrar trabajo desde el día que aprobé el PFC. Empecé en una constructora pequeñita en Pesquera de Duero, estuve 6 meses y me llamaron de FADESA para trabajar en Valladolid capital, estuve 15 meses. Ahora estoy trabajando para BOCSA en una obra de 103 viviendas en el pinar de Jalón junto al colegio San Agustín, quien lo diría… Es el destino. Esta profesión es así, hoy trabajas aquí, mañana allí. Hay que aprovechar el tirón de la construcción para ir co-giendo experiencia y poco a poco ir ascendiendo.
Termino mi historieta que me brinda la revista ALARVA con una mención especial a mis padres y agradecerles todo lo que me han dado a lo largo de mis 26 años y en es-pecial a Merche por aguantarme tan bien como lo hace”. Un abrazo a todos.






