Hermana María Rebeca Asensio
Alarva al día nº 50. El padre José El Busto y quien esto escribe nos acercamos una tarde de junio, el día 10, al convento de las Carmelitas Descalzas del Grajal de Campos con ánimo de entrevistar a la hermana Rebeca Asensio para la sección que encabeza estas líneas.
El convento carmelita es un edificio ocre, de ladrillo, con un locutorio de enorme sencillez, decorado en sus paredes con textos de Santa Teresa de Jesús y de San Juan de la Cruz. Un “palomar” que salpica la inmensa llanura rojiza de la tierra de Campos con trigales ralos por la sequía.
La hermana María Rebeca del Niño Jesús -su nombre de religión- irrumpe en el locutorio en presencia de la madre superiora, llena de espontaneidad y alegría. Y se inicia entre nosotros un diálogo fluido cuando no atropellado en el que a veces nos robamos la palabra. Nuestra conversación gira en torno a temas comunes y entrañables como el colegio San Agustín y su familia tan vinculada al colegio: su padre, Aníbal, y sus dos hermanos, Diego y Rubén son antiguos alumnos y sus dos hermanas, María y Belén, son alumnas. Es prima de Pipo y Ángel Mº Paunero. Recuerdos, profesores, compañeros de clase de Rebeca, experiencias dan mucho de sí comparado con el escaso tiempo de que disponemos.
Después viene el encuentro con toda la comunidad, en la que destacamos la presencia joven. Algunas hermanas son tituladas superiores y han elegido este estilo de vida que les llena completamente. Nos llueven preguntas cargadas de interés acerca de los jóvenes y sus valores, sobre la educación religiosa en colegio…
Si quieres conocer más fondo su vida ponte en contacto con ellas: Grajal de Campos, teléfono 978 784537
Recuerdos del colegio
La verdad es que no tengo demasiados recuerdos del colegio porque sólo estuve dos años, 1º y 2º de BUP, los cursos 92-93 y 93-94; luego me cambié al Instituto cerca de mi casa, porque tenía allí a mis amigas, aunque con los años me pesó, pues reconozco que el nivel del colegio y la disciplina no son los mismos que en un instituto donde sin embargo fui feliz. Vamos, que me lo pasé demasiado bien y aún hoy día sigo teniendo contacto con profesores del Instituto que han venido a verme y por supuesto mis amigos que seguimos muy unidos entre cartas, visitas y llamadas.
Del cole recuerdo que me costó un poco adaptarme, venía de un colegio pequeño, muy religioso, en el que estábamos muy protegidas y, claro, en un colegio tan grande… pero el segundo año me fue muy bien y lo recuerdo con mucho cariño.
Cómo surgió y cuál ha sido la historia de tu vocación.
Para hablar de la historia de mi vocación, tengo que decir primero que fue el Señor quien iba siempre detrás de mí, y aunque yo caminaba a veces en dirección contraria, el Señor como buen Atleta, el mejor de todos, me alcanzó primero.
Ya he dicho antes que en EGB, desde pequeñita fui a un colegio muy religioso, las Discípulas de Jesús, en el que me ayudaron mucho a mi formación humana y sobre todo espiritual; siempre encontré muy importante estar en un grupo religioso para formarme como persona y como cristiana. Allí iba a actividades, Ejercicios Espirituales, Convivencias, Campamentos… poco a poco iba conociendo a Dios.
Pasaba el tiempo y lo que más me atraía eran las misiones: ir a un país lejano y entregarme a los demás me atraía mucho. Y llegó el momento de conocer el Carmelo. Tenía 13 o 14 años, la verdad es que vine a conocerlo por curiosidad; iba a entrar una chica y vine a ver qué pasaba aquí. No entendía mucho qué se podía hacer entre unas rejas sin salir, una chica tan joven.¡Esas están locas!, pensaba… y el caso es que vi a las monjas, y me quedé sorprendida. ¡Cómo podía ser que hubiera en un sitio así tantas jóvenes y todas rebosando alegría, que se veía que no era fingida, como esa” alegría” del mundo que deja el vacío como huella. Esas mujeres encerradas rebosaban felicidad y sentí que mis deseos de ser misionera se quedaban pequeños frente a esa nueva dimensión que me daba aquella vida escondida que estaba descubriendo por la cual podía ser misionera de todo el mundo. Como Santa Teresita del Niño Jesús, que hoy es patrona de las misiones sin salir del convento.
La verdad es que quedé muy impactada con esa visita y ya más o menos seguí en contacto con las hermanas y sobre todo con nuestra Madre Priora, que me ayudaba mucho a pesar de que me despisté un poquillo y entre el pitillo, “el cuadro” y…como no, algunos “ligues” quería quitarme de la cabeza aquella llamada que recibí aquel día en Grajal y que resonaba a menudo en mi interior.
No me podía quejar. Todo me iba aparentemente muy bien. Pensaba hasta en casarme y formar una familia cristiana. Tenía unos buenísimos amigos que me querían un montón y una buena familia, vamos, todo lo que una chica de mi edad de16-17 años podía desear pero yo notaba que me faltaba algo, no era del todo feliz, algo me hacía sentir un enorme vacío que no podía llenar. Algunos ahora me dicen si entré por un desengaño amoroso. Nada de eso. Era yo la que veía que un amor humano no podía llenar mi corazón.
Y a los 18 años, en el verano, lo vi claro y decidí entrar en el convento, como Carmelita Descalza y ver si de una vez esto respondía a esa Primera Llamada que llenó mi corazón aquel día .
Han pasado 9 años y soy muy feliz; ya he hecho la Profesión solemne, para siempre. La verdad es que no me cambio por nada ni por nadie.
Aquí en el Carmelo he encontrado también otra verdadera familia tanto de hermanas como de una buenísima Madre Priora, que es una Madre que está siempre dispuesta a ayudarnos en todo lo que se presente. Y veis que Dios se salió con la suya, ahora depende de mí el responder por entero a su llamada, pero he podido comprobar que Dios no se queda con nada de nadie; le das un poco y Él se vuelca. Os invito a que hagáis la prueba.
El apoyo de la familia es fundamental…
¡Cómo no, padre Jubera, mencionar el apoyo de la familia. La verdad es que en mi caso no me puedo quejar. Siempre he tenido una familia estupenda; soy la mayor de cinco hermanos y todos y cada uno hemos recibido una atención especial exigiéndonos y llamándonos al orden cuando era necesario.
Hay momentos de la vida en que no entiendes lo que tus padres han hecho por ti; pero después te das cuenta y lo valoras mucho más. Se nota mucho en los chicos la formación cristiana y humana de las familias. Aunque a veces por diferentes circunstancias los hijos nos torcemos un poco, pero lo que se ha vivido, rezado y aprendido en casa, siempre queda. Yo estoy orgullosa de mi familia y no por estar aquí estoy más distante de ellos, al contrario, ahora estamos mucho más unidos que antes y desde aquí procuro ayudar a mis hermanos, que tienen bastante confianza conmigo, con mis consejos y sobre todo con mi oración que parece que se nota…
Una objeción tópica: ¿qué hacen unas mujeres encerradas cuando hay tantas necesidades en el mundo?
Sí, es verdad, que esta vida humanamente cada vez se entiende menos, ahora que están de moda los ONG. Ciertamente sólo un corazón enamorado de Jesucristo es capaz de dejarlo todo por El y cuando alguien se enamora se hacen locuras por la persona amada.
¿Qué hacemos las monjas contemplativas? Os pongo un ejemplo: los árboles, cuyas ramas y frutos admiramos, se sostienen y alimentan de las raíces ocultas que no vemos; así nosotras, monjas contemplativas ocultas al mundo, damos Vida al mundo, a la Iglesia y a todos vosotros con nuestra oración y sacrificios.
Otro ejemplo. Como el corazón que no se ve, bombea la sangre para haya vida, así la carmelita escondida. Ser el corazón de la Iglesia era la aspiración de Santa Teresita del Niño Jesús y de toda carmelita. Por supuesto que es necesario actuar en el mundo pero sólo Dios puede tocar lo íntimo del corazón del hombre. Nosotros lo hemos experimentado en personas que nos han pedido oraciones y luego hemos visto los frutos.
Cómo es un día de la vida de Sor Rebeca y cómo es la vida de una monja carmelita.
La vida de la hermana Rebeca de toda monja carmelita es muy sencilla, no creáis, aquí no se para…Es una vida ordenada, aquí no se hacen las cosas según te apetezcan sino que hay un horario a seguir.
Nos levantamos a las 6,30. Sí, no creáis, a mí también me cuesta y precisamente por eso para Dios tiene un valor; pero ¡cuántos padres de familia tiene que ir a trabajar a esa hora para ganar el pan para su familia!
A las 7, laudes, oración personal, Misa y después desayunamos; tres horas de trabajo que, al ser muchas jóvenes, podemos distribuirlo muy bien: unas se dedican a las vacas, otras a las gallinas (pues vendemos leche y huevos) y a la huerta. También nos dedicamos a toda clase de labores (bordados, ropa infantil, juegos de cama; hacemos escayola y pintamos cuadros al óleo. Y, claro, también limpiamos la casa.
Después del trabajo, a las 13:00 rezamos sexta, que es otra parte del Oficio Divino… y a comer. Una hora de recreo por la mañana y por la noche, en la que estamos todas juntas haciendo alguna labor, hablando, riendo… Por cierto que en esa hora las monjas mayores casi tienen que taparse los oídos pues las jóvenes armamos un poco de jaleo. Y es que la felicidad rebosa ¿no? Por la tarde, una horita de siesta, lectura espiritual, otras dos horas de trabajo, rosario, cena, recreo, rezo de completas –la última oración del día- y a las 23,30 horas, a dormir.
El horario es intenso pero estamos superfelices. Yo estoy convencida de que si la gente joven conociera lo felices que somos, y lo que aquí se vive realmente, nuestros conventos se llenarían.
Así que estáis invitados a venir a vernos y a conocer un poco de esta vida.
Valores que dan sentido a la vida de sor Rebeca.
El valor que da sentido a mi vida es pensar que la raíz fundamental de mi vida es Cristo y desde este amor absoluto y total a Él nace mi amor hacia todas las otras cosas que me rodean, sean personas, circunstancias tanto alegres como dolorosas, que hay en la vida.
Hoy día que queremos asegurar todo, casi nadie hace seguro de la eternidad; la carmelita está llamada a asegurar con su vida escondida, la eternidad de las personas que es lo más importante.
Últimamente ha ingresado una novicia a punto de terminar Ingeniería Industrial…
Realmente en nuestro carmelo no nos podemos quejar de falta de vocaciones; es cierto que hay muchos que están escasos de vocaciones pero me inclino a pensar que el ambiente del mundo está frío respecto de Dios pues mucha gente sólo se acuerda de Dios cuando las cosas van mal.
Yo creo además que faltan vocaciones porque la gente no conoce a fondo nuestro estilo de vida.
Nosotras somos 19 monjas, 10 de las cuales somos jóvenes. En abril ha entrado una chica madrileña de 24 años, Elena Jiménez, a punto de finalizar Ingeniería Industrial. Está muy contenta y ha encajado bien en nuestra vida. Si Dios quiere, tomará el hábito el 1 de octubre con el nombre de Marta de Jesús.
Las monjas de clausura, ¿están al tanto de lo que ocurre en el mundo?
Por supuesto que sí aunque no tenemos televisión ni periódicos pero nos comunican los acontecimientos más importantes. Para una carmelita descalza no es necesario conocer todo lo que pasa en el mundo para pedir y entregarse por todo el mundo.
Hija de un antiguo alumno y hermana de antiguos alumnos y de alumnas del San Agustín. Todo se queda en casa…
Sí, todo se queda en casa. Soy hija de un antiguo alumno, que está muy orgulloso de su colegio, casi siempre lo tiene en boca. También mis hermanos, antiguos alumnos han estado muy contentos y a mis hermanas, como a mi padre, parece que les gusta mucho el atletismo.
¿Es cierto que el señor Aníbal tiene una especial habilidad en entrar en la clausura del convento?
Habilidad… la de su trabajo, aunque, como es normal, está deseando dar un beso a su hija. En el convento, como es clausura, no puede entrar nadie a no ser para algo que no podemos hacer nosotras, por ejemplo, el médico, el veterinario, Mi padre ha entrado varias veces por su trabajo de enólogo con relación a unas viñas que tenemos.
¿Cómo vivió la comunidad la muerte de Juan Pablo II y la elección de Benedicto XVI?
La muerte de Juan Pablo II la recibimos con esperanza y con pena porque el Carmelo debe mucho a Juan Pablo II. Además algunas de las jóvenes han recibido la llamada en sus encuentros con jóvenes. Pero para nosotras, al margen de las personas, el Papa es el vicario de Cristo en la tierra guiando como Pedro la barca de la Iglesia. Seguro que Benedicto XVI es un gran Papa para la Iglesia.
¿Cómo explica sor Rebeca a lectores de Alarva al día que vale la pena esta vocación ?
Pienso que valen la pena todas las vocaciones dentro de la Iglesia. En los árboles son necesarias las ramas y las raíces como decía antes, tanto la vocación religiosa y sacerdotal como familia cristiana.
Aunque yo he optado por otro camino, que sin duda es el mejor para mí, reconozco que hacen falta familias verdaderamente cristianas que sean signos –sacramento- de la presencia de Dios en el mundo. En mi caso, a lo largo de la entrevista he dejado bien claro que me encuentro feliz en esta vocación.
Aprovecha para saludar …
Saludo a toda la clase de 2º A del 93-94 con Ventura de tutor. Recuerdo a Mari Paz González Gallego, Julia Laherrán, Silvia Herrero, Lidia Fisac, Daniel Manso que era de otra clase… a Alfonso Rodríguez, un gran amigo, catequista y entrenador de baloncesto, a todos los profesores, en especial a Mercedes Casado y, como no, a mis hermanos antiguos alumnos y por supuesto a todos los lectores de Alarva al día, que yo también leo. Rezo por ellos.








