Colegio San Agustín
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José Luis Sanz Cid, en la India, con la fundación Vicente Ferrer



Revista Alarva al día número 51

Alarva al día nº 51

José Luis, cuéntanos tus recuerdos del colegio.

En el colegio pasé 12 años, mi infancia y la adolescencia, y, casi sin darme cuenta, fui recibiendo una educación que poco a poco me fue haciendo persona. Mi primer recuerdo es el de un edificio enorme y el de un gran pino junto a la entrada. Después me di cuenta que ese edificio sería mi segunda casa durante algunos años. Recuerdo a los profesores que me dieron clase, las aulas, los compañeros que compartieron pupitre conmigo, amigos, el equipo de atletismo del que formaba parte, las fiestas del “cole”, hasta de las bandejas del comedor donde comí varios años. Y como no, los libros, los exámenes, y esos boletines de notas blancos y rosas que a veces nos traían algún regalito. La etapa del” cole”, es una parte de la vida que nunca se olvida y de la que guardo gratos recuerdos.

Preferiste la Farmacia a la tradición vinatera de la familia

Mi familia posee una bodega en la Ribera del Duero. Yo nunca me he desvinculado del negocio familiar, mas bien todo lo contrario. Además, mi padre, que es el impulsor de la bodega, siempre ha querido que estuviéramos unidos y aprendiéramos todo lo que rodea a la cultura del vino. También es cierto, que nos ha dado libertad y nos ha motivado para que buscáramos nuestro propio camino. Yo decidí orientarme por la farmacia, que por otro lado no está tan desvinculada de los vinos. Alguien me dijo una vez, que dado que el vino tenía propiedades terapéuticas, podía meterlo en cápsulas y darlo como remedio para algunas dolencias.

¿Cómo fue lo de aterrizar por la India?

Siempre quise hacer un voluntariado de cooperación internacional, y además, tengo amigos y conocidos que lo han hecho. Sin embargo he preferido esperar hasta estar suficientemente preparado, tanto personal como profesionalmente para este proyecto. ¿Por qué la India? Es uno de los países más pobres de la Tierra y por mediación de un amigo y más tarde de un familiar, me hablaron de la Fundación Vicente Ferrer (FVF) que llevaba 50 años trabajando en una de las zonas más pobres del Mundo. Me puse en contacto con ellos y me dijeron que mi perfil se adaptaba para realizar un proyecto farmacéutico durante 4 meses en un hospital del área. Así que aquí estoy.

Revista Alarva al día número 51

¿Alguna experiencia similar? Tu inquietud viene de lejos…

No hasta el momento. Es verdad que tengo amigos y contactos que han hecho voluntariados de ayuda humanitaria en Suramérica, África, y Asia. Ellos contaban sus vivencias y yo me admiraba su capacidad para hacer cosas de este tipo. Me acuerdo también, que, en la época del colegio, oíamos hablar del proyecto de Apal y del Padre Peralta, (creo que ese era su nombre) que fue profesor mío, y que se fue para las misiones. No sé por qué, pero siempre admiré a ese hombre y desde entonces siempre he tenido ese gusanillo de hacer algo similar. Además, una amiga de la carrera, se fue a Lábrea a colaborar en aquel proyecto y a la vuelta me llamo porque ella sabía que yo había estudiado en el San Agustín, y quiso que la acompañara a la conferencia que dio en colegio para contar su experiencia.

La Fundación Vicente Ferrer (FVF) es toda una institución en la India.

La FVF es una ONGD comprometida con el proceso de transformación de una de las zonas más pobres de la India, Anantapur, y de las comunidades más pobres del planeta, los dálits o intocables. Tras más de 30 años en el terreno, con la colaboración del pueblo indio y la existencia de una gran red de solidaridad en España, la FVF es capaz de obtener resultados a largo plazo para eliminar la pobreza extrema del distrito, proporcionando a sus habitantes un camino de esperanza y dignidad.

Las áreas de actuación fundamentales de la FVF son la vivienda, la mujer (muy discriminada en la sociedad india), educación, ecología (para evitar le desertización de la zona), sanidad, discapacitados y establecer un fondo de estabilidad social a través de ayudas económicas a las familias. El objetivo final es conseguir la autosuficiencia para cada pueblo.

En qué consiste tu labor, José Luis.

Cuando me aceptaron en el mes de Agosto, me propusieron un proyecto sanitario muy concreto. Consiste en el estudio, valoración y recogida de datos de los pacientes que llegan a los cuatro hospitales que posee FVF, y ver cuáles son las infecciones bacterianas más frecuentes. A partir de estos datos, el equipo de farmacéuticos (indios) y yo, pretendemos hacer unos protocolos de antibióticos para su tratamiento y que así puedan servir de criterio y guía de actuación para los médicos de estos hospitales.

Además, hemos elaborado un listado de los medicamentos, colocados por actividad terapéutica. También estamos impartiendo clases sobre conocimientos básicos de farmacia a los técnicos del departamento.

El objetivo final es la de hacer un uso razonado del medicamento que a la larga se vea traducido en la reducción del gasto farmacéutico.

Revista Alarva al día número 51

La zona en la que tú estás es una de las más pobres de la India

La zona donde trabaja FVF esta en el estado de Andhra Pradesh, y más concretamente en el distrito de Anantapur. En esta área hay una carencia extrema y continuada debida a causas del entorno natural y a la estructura social. Este distrito es el segundo más seco de la India. El riesgo de desertización es claro. La agricultura es la base económica de las capas sociales más pobres. La discriminación de las castas inferiores (los dalíts o intocables) es otra de las lacras de este área. En las zonas rurales, su trabajo como jornaleros, escasamente remunerado e irregular, les condena a una situación de extrema pobreza.

¿Qué has aprendido de aquellas gentes?

Estoy aprendiendo a valorar lo que realmente merece la pena. A apreciar lo que tengo y saber cuánto vale. Los indios parecen pobres, pero esta pobreza es de otra clase, porque nosotros entendemos por pobreza es aquel que no tiene nada. Y los indios son pobres, pero tienen mucho. Más de lo que se puede imaginar... Siempre tienen una sonrisa que dedicarte y no hay nada en el mundo que pueda pagar esto. Son trabajadores, tenaces, luchadores, generosos, sencillos y de todo esto intento aprender. Seguro que estoy recibiendo mucho más de estas gentes de lo que yo pueda darles nunca.

¿Qué te ha llamado especialmente la atención de aquella cultura?

Lo más llamativo, desde mi punto de vista, es que su vida gira entorno a su religión (hindú), y a la familia. Todo lo hacen y lo ofrecen en honor y en sacrificio a los dioses y por su familia. También me llama la atención la diferencia social tan grande que existe en la India, fundada en la jerarquía por el sistema de castas. También hay costumbres muy distintas, tales como los casamientos concertados, el pago de la dote de las mujeres, la discriminación de la mujer, los rituales funerarios y un largo etcétera. En definitiva, es otra cultura, donde estoy aprendiendo otra forma de vida, tan válida como la que se vive al otro lado del mundo.

Aprovecho para saludar a mis profesores y a los lectores de Alarva al Día.







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