Fernando Cobos
Tarjeta de presentación
Fernando Cobos nació en Valladolid en 1965, cursó estudios de primaria y bachillerato en San Agustín, COU en el instituto Zorrilla (no lo había en San Agustín entonces), y Arquitectura en la Universidad de Valladolid. Casado, con dos hijos (María y Alonso), ahora alumnos del colegio.
Especialista en Urbanismo y en Documentación y Restauración de Monumentos. Tanto su actividad profesional como su labor investigadora se han centrado en gran parte en la fortificación y el urbanismo medieval y renacentista: ponente invitado en numerosos Congresos Científicos Internacionales, director de cursos especializados, asesor internacional de restauraciones... Miembro activo de la Asociación Española de Amigos de los Castillos durante los últimos 20 años, en la actualidad es vocal electo de la junta directiva de la Asociación Española de Arqueología Medieval, y miembro del Consejo Científico de Europa Nostra y de la Academia del Partal, centrando parte de su trabajo en buscar nuevas fórmulas de trabajo interdisciplinar tanto en la investigación histórica como en la restauración monumental.
Desde 1989 y como codirector de equipos multidisciplinares ha realizado trabajos de documentación y diagnóstico de casi un centenar de Monumentos.
Por su estudio de la fortificación en Castilla y León ha recibido la Medalla de Plata de la Asociación Española de Amigos de los Castillos en 1998. Igualmente, es Premio de Arquitectura de Castilla y León, otorgado por el Consejo de Colegios de Arquitectos en 1998 por la restauración del castillo de La Mota, Premio AR&PA 2002 de Restauración por la metodología científica empleada en el Plan Director de Restauración del castillo de Ponferrada, y Diploma en la categoría de Estudios sobre Patrimonio en la tercera Edición (2004) de los Premios de Patrimonio Cultural de la Unión Europea por el Plan Director de las Murallas Renacentistas de Ibiza.
Es autor, además, de numerosas publicaciones sobre teoría de la restauración e historia de la ingeniería, la arquitectura y el urbanismo medieval y renacentista (bibliografía completa en www.fernandocobosestudio.com ).
Fernando ha aparecido en la prensa local con motivo de la restauración de la iglesia románica de Trigueros del Valle...
Es una obra muy interesante.Lla intervención supone casi un redescubrimiento de una pequeña joya románica oculta por añadidos y reformas. Muchos pensaban que no era un monumento de primera categoría, pero yo creo que las obras demostrarán lo contrario. Ocurre sin embargo que las obras de restauración del patrimonio suelen ser noticia por la importancia de los monumentos en los que se intervienen. Estas obras rara vez traspasan el ámbito de la prensa local y muchas de nuestras otras obras suelen estar fuera de Valladolid, aquí en "casa" sólo se conocen algunos proyectos; quizá por eso nos hace más ilusión que se conozca la obra de Trigueros.
¿Como surgió tu vocación por la restauración?
Es una consecuencia lógica de juntar mi oficio de arquitecto y mi pasión por la historia. Empecé a investigar y a publicar sobre historia de la arquitectura antes que a intervenir en la restauración de edificios .(De hecho, hoy sigo haciendo lo mismo, primero se investiga y se estudia y luego se interviene).
Monumentos importantes que has restaurado. ¿Qué obras has restaurado con más cariño?
El castillo de la Mota o el de Ponferrada, supongo que son los más famosos y en ellos llevamos trabajando muchos años, desde que hicimos los Planes Directores en 1992 y 1994. Con cariño, sin embargo, en todos los otros también; no sé... Santa María de Calatañazor o la ermita de san Saturio en Soria quizá, y de entre los estudios y proyectos más recientes, las murallas de Ibiza o los fuertes del XVII escondidos en los montes gallegos y portugueses de la ribera del Miño...
Proyectos más señalados
Pendiente de abrirse al público está el edificio de recepción de visitantes del castillo de la Mota, en Medina del Campo, un gran pabellón-museo de madera que alberga bajo él un conjunto de casas prehistóricas que sacamos a la luz en la última excavación. Ahora trabajamos en un Plan Director para la fortaleza de Osma, en Soria, en un pequeño castillo berciano, en una iglesia renacentista...
La afición a los castillos te viene de lejos. De hecho guiabas a los seminaristas del colegio en sus excursiones ...
De niño la afición es más fácil y más romántica y a todos nos han seducido las historias de subterráneos y pasadizos secretos. Luego descubres otros placeres, como el trabajo en los archivos, la exploración más científica de los edificios... Los pasadizos existen y los secretos reales terminan siendo más interesantes que los inventados.
Fernando es la cabeza visible de un completo y complejo equipo...
Por lógica todo trabajo complejo necesita de un equipo complejo; arquitectos, arqueólogos, documentalistas, topógrafos, ingenieros... pero no basta con sumar especialistas, es necesario que la "interdisciplinariedad" empiece por uno mismo, y finalmente que sea un equipo completo con un solo proyecto científico.
¿Qué escuela de restauración sigue Fernando Cobos , la inspirada en Violet Le Duc o el modelo seguido por J. Ruskin
Esa es una idea más tópica que real, aunque hay desde luego quien defiende aún posturas maximalistas interpretando a Ruskin o a Le Duc más allá de donde ellos mismos estaban dispuestos a llegar. Pero la restauración profesional moderna tiene ya mucho camino recorrido, y la preservación del contenido documental de los edificios, la legibilidad de la propia obra en el contexto de todas las obras anteriores del propio monumento (es decir sin desentonar de forma intencionada) y el respeto por el conjunto de valores complejos de cada monumento (para lo que es preciso conocerlo muy bien) son los tres puntales de todas nuestras intervenciones. Aceptar, en suma, que el monumento debe hablar y "manda" más que tú en su propia restauración y saber escucharle.
¿Ya sentías la pasión por la historia en el colegio?
Supongo que mi pasión por la historia se la debo al padre Legarra y la de la filosofía al padre Marciano. Ambos a su manera eran unos provocadores y conmigo les funcionó a la perfección la estrategia docente. Al padre Legarra, le debo además la posibilidad de empezar a pensar y documentarme por mí mismo (muchas veces en contra de sus "tesis" históricas); algo de rebeldía absolutamente imprescindible en el mundo de la investigación histórica.
Siempre se recuerdan anécdotas
Así de pronto lo que recuerdo sobre todo es un conjunto de buenos profesores y buenas personas (casi siempre coincidía): D. Lorenzo o D. Eduardo, por ejemplo; Molinero, que me hizo hacer el ridículo saltando pértiga para que puntuase el equipo en unos campeonatos regionales; "Curro", que formó un equipo donde importaban más las personas que las victorias; el padre Izura, leyendo en alto los carteles que indicaban cómo nos aproximábamos a la localidad de nuestro hotel en el viaje a Roma ( Ostia) ante la sonrisa de Marciano y la carcajada de todos los demás...( pasando los años fue el padre Izura el que nos casó a Ana y a mí en una ermita del cañón del río Lobos. También recuerdo una Javierada en la que los kilómetros finales hasta Sangüesa debían tener 2000 metros por lo menos cada uno o a mis compañeros de Bachillerato: Cerezal, Taiz y Ribero, cuando nos empeñamos en demostrar que se podía ser buen estudiante sin perder el espíritu gamberro (Jorge Cerezal recordará aquello de "marciano se escribe con minúsculas si es gentilicio").
Fuiste uno de los fundadores de Alarva. Recuerdos de aquella experiencia
San Agustín no tenía la tradición de otros colegios de Valladolid y no era fácil sentar las bases. No podía ser simplemente un club deportivo para "veteranos" o un proyecto de "lobby" influyente. Años más tarde, hacia el 86, el padre Jubera se encargó de Alarva y ayudó mucho a definir este carácter inicial y a su constante crecimiento. Ahora que ya han pasado suficientes años, algunas cosas que entonces parecían imposibles están consolidadas. Pero hay que estar siempre ahí; de lo contrario, a la asociación le pasa lo mismo que a los edificios.
Algunos arquitectos son hoy figuras públicas ¿A quiénes admiras?
La arquitectura siempre ha sido una representación del poder y al poder ha estado siempre asociada. Antes, sin embargo, el poder buscaba perdurar y dejar memoria eterna de su grandeza; ahora el poder no dura más allá de una o dos legislaturas y busca la inmediatez de una gran repercusión mediática.
Por eso ahora es más difícil, incluso para muchos arquitectos, distinguir la buena arquitectura entre toda la que sale en las revistas o en las portadas de los periódicos.
Yo en eso soy precavido y aunque me gusta la novedad y devoro cualquier cosa que se publica, no me fío de las revistas y sólo valoro los edificios que he visto personalmente (a todo edificio, por malo que sea, se le puede hacer una buena foto).
Así, si he de reconocer públicamente mi admiración por alguien, prefiero los clásicos ya contrastados: Le Corbusier, Scarpa, (Foster entre los vivos) ...y, en España, Sert o de la Sota y un buen número de obras de arquitectos vivos como Moneo o Navarro.




