Incertidumbres, inseguridades
"No sabe uno por qué, en estas últimas semanas, la intolerancia y la agresividad contra la Iglesia y la doctrina católica han alcanzado niveles sorprendentes", afirma el arzobispo de Pamplona.
"Algunos lo explican como una estratagema de las propagandas electorales. Prefiero no aceptar esta explicación", aseguraba hace algunos meses monseñor Sebastián, Arzobispo de Pamplona en una carta pastoral.
"Si hay un 80 por ciento de ciudadanos que se manifiestan como católicos, ¿por qué nos ofrecen un proyecto de vida anticatólico y laicista?", se cuestiona.
La respuesta, para el prelado, es que "no hay duda de que los políticos han hecho sus cálculos. Ellos creen que sus posiciones laicistas les van a dar votos". "A lo mejor los católicos tenemos alguna culpa en esta situación", reconoce.
"Si ahora esta aconfesionalidad se quiere convertir en la reclusión de la religión al ámbito de lo privado, bajo un régimen de simple tolerancia o ignorancia, con la imposición del laicismo en todas las actividades públicas, nos estaríamos alejando de los consensos constitucionale"s.
Según monseñor Sebastián, "un Estado aconfesional no impone ninguna opción religiosa, sino que se limita a valorar positivamente la religión como un factor socialmente positivo y favorecer las opciones religiosas de los ciudadanos, en proporción a su implantación y a su significación histórica".
Por eso, afirma el prelado, "si en una ciudad aparece un grupo suficiente de musulmanes que pide enseñanza coránica para sus hijos, los católicos apoyamos esa petición. Pero si el 80 por ciento de las familias españolas piden enseñanza del catolicismo para sus hijos, negársela es un reflejo autoritario y discriminatorio".
Da que pensar.






