Baltimore día 7: “Amish”


Allá por el 17...y pico, hartos de persecuciones por parte de la iglesia un grupo de colonos emigró a las Américas y colonizó varias tierras conformando lo que hoy conocemos como comunidades Amish. Hay varias pero la más extensa debe estar en Pensilvania. Más de 16000 Amish con más de 200 colegios diseminados por este territorio. Desde el siglo 20 (no sé deciros el año) el Gobierno les permite su propio sistema educativo que tan solo llega hasta lo que para nosotros es 2º de ESO. Después al campo, etc. Hablan una especie de dialecto parecido al alemán y a los que no somos Amish, ellos nos llaman ingleses. Lo que me faltaba, resulta que para los Amish soy inglés.

Siguen con sus carros, sus barbas, trajes sin pretensiones, costumbres milenarias y sin electricidad; pero empiezan a abrazan la energía solar y eólica. Grandes negociantes comercian hasta con la leche de camello, la cual parece ser noo es rechazada por los alérgicos. En la actualidad reconducen sus negocios y tan solo el 40% sigue con las granjas; conviene recordar que los Amish son unos magníficos carpinteros y gran parte de ellos se dedican a explotar dicha cualidad.

Podríamos estar horas contando todo lo que hemos aprendido y visto hoy… realmente interesante. La foto de portada está tomada en un aula a semejanza de las clases Amish y tenéis más fotos de las granjas, colegios, carros, etc. Todas hechas de lejos porque no te permiten ser fotografiados.

A las 8’30 salíamos en los 2 minibuses rumbo a Lancaster. Uno con Amanda (profee natural de Valladolid) y nuestra experta en Amish, Marie Elaine, con  la que he viajado más veces a nuestro destino. Dos horas de viaje debido a los atascos de la 695  Este y la I-83 Norte (he ampliado mi conocimiento sobre las carreteras de por acá como se puede ver). Al llegar nos dividen en dos grupos y rápidamente cada grupo con su guía visita una especie de casa-piloto donde te explican habitación por habitación todas las partes de la casa, costumbres, trajes…; habitación para velatorio, habitación y trajes de chicos, padre y madre, cocina… Cómo se casan, cómo comen…y el famoso Rumspringa; periodo de un año que tiene el adolescente para visitar el mundo externo y decidir si siguen formando parte de la comunidad Amish. Hoy también nos han explicado las asignaturas que estudian y en qué años. Tan solo usan un libro para los  8 años de escolarización el cual no tiene más de 100páginas…quien lo pillara…

Después se te sube el guía al bus y según vas conduciendo te pasea por una gran parte de granjas y colegios Amish explicándote cultivos, trabajos, costumbres, etc. Por el camino te cruzas con algún carro con caballo e incluso alguno haciendo sus labores en el campo. Obviamente los patios de colegio han sido lo que más ha llamado la atención.

Al terminar el recorrido (15-20 km) volvemos al punto de partida donde nos proyecta una peli acerca de las reflexiones de un joven Amish (Jacob Books para más señas) durante su Rumspringa.El 90% de los jóvenes Amish vuelven a casa y continúan en la comunidad.

Tras esta interesante visita viene la parte divertida…a comer. Sentados en mesas redondas empiezan a aparecer platos y platos de cosas típicas de los Amish y los Menonitas (como los Amish pero pelín más light). No das abasto: ensaladas, verduras, pollo tipo kfc, ternera asada, salchichas, salsas, más de todo otra vez…socorroooo! Y cuando crees que has logrado superar el momento llegan los dulces…. Puff, llenazo total. Como dijo un alumno hace ya tiempo, si comen así todos los días es para pensarse lo de hacerse Amish…

Tras la comida vuelta al cole. Ahora hora y media. La 83 Sur y la 695 Oeste, que son las que tocaban, despejadas. Al llegar…chan, chan…cumpleaños feliz a una de nuestras alumnas con regalo y tarjeta incluída. Encima su “americana” (como llaman ellos/as al alumno que los aloja) le había preparado una cena sorpresa con amigos/as de ambos bandos. Vamos que no se puede quejar. Hay una foto del momento post-cena para el  que quiera.

Tras nuestro pequeño homenaje a la cumpleañera nos tocaba documental: hay que preparar la visita mañana a Fort-McHenry, lugar donde nace la letra del himno americano a expensas de la batalla de Baltimore, cuando retuvieron el ataque de los ingleses por dos flancos: desde tierra y desde el mar. 30 minutos y fin del día; cada uno a su sitio: casa, deporte o como en este caso de hoy cena sorpresa (gracias Amrita, esperamos verte por España).

Llevamos ya una semana. Esto pasa volando. Mañana más. Chaoooo

Baltimoreritos de la Baltimorería

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