Campeones de España


El equipo SMUZZ Música San Agustín ha participado en la I Jamboree Colegial disputada en Zaragoza. Este evento congrega a los campeones de las nueve sedes de la Peque Copa Colegial de todo el país. Los nuestros acudieron como campeones de la Peque Copa en Valladolid.

El campeonato se disputó los días 23, 24 y 25 de junio en el Colegio Marianistas de Zaragoza. El primer día, los nuestros jugaban a las 19:00h. su primer partido contra Santa Ana de Sevilla. Casi todo el equipo se encontraba ya en Zaragoza a medio día, por lo que aprovecharon para visitar la Basílica de El Pilar. Por la tarde, pese al cansancio acumulado de su viaje a Valencia de esa semana, los nuestros salieron concentrados y ganaron el partido sin mucho problema. Tras ese primer partido se dirigieron al hotel donde cenaron y descansaron para el día siguiente.

El sábado 24 se disputó el primer partido con Dominicos de La Coruña a primera hora de la mañana. Un partido sin muchas complicaciones y que los nuestros ganaron sin problemas. A las 11:00, los “peque espartanos” se enfrentarían al campeón de la Peque Copa de Madrid, Estudio. El encuentro más duro de la fase de grupos. El partido estuvo controlado por los nuestros desde el principio con una ventaja modesta, pero suficiente. Los de Madrid no desaprovecharon la oportunidad que los nuestros le brindaron en los minutos finales del partido y demostraron por qué son campeones en Madrid. Su reacción hizo que los nuestros terminaran por disputarse la primera plaza del grupo en una prórroga con canasta de oro. En la primera jugada, Sergio Larrea, consiguió forzar dos tiros libres. Anotó el primero y así los Peque Espartanos consiguieron el pase a semis como primeros de grupo.

Tras el partido y la comida el equipo se hizo la foto de familia y recibió el cheque como ganador del reto MateCopa de Smartick. Después, nuestro equipo asistió a la charla de Javier Hernández, deportista paraolímipico que consiguió prepararse en tan solo 3 años para ir a los Juegos de Londres compitiendo como nadador. Javier nació sin brazos y con una pierna más larga que la otra. En su charla transmitió a los nuestros un mensaje que calaría hondo: no hay que centrarse en lo que uno no tiene, sino en buscar soluciones con lo que uno sí que tiene.

La semifinal se disputaba a las 19:00, Sant Gervasi sería el oponente, campeones de Barcelona. Los nuestros sabían que sería muy complicado derrotar a los catalanes y que tendrían que dar todo en defensa si querían tener opciones. Desde el primer minuto los Peque Espartanos apretaron todo el campo y no dejaron a los de Barcelona estar cómodos en ningún momento. Pese al gran acierto de los rivales, la mejor defensa espartana no dio opción. San Agustín derrotó por 20 a Sant Gervasi y aseguró así la medalla de plata. Pero por difícil que pareciera ganar en la final, los nuestros harían lo posible por proclamarse campeones.

Tras una buena cena en el hotel, un paseo y una charla con los entrenadores, los chicos fueron a descansar a las habitaciones, preparados para competir a las 13:00 del domingo en el campo central del polideportivo del Colegio Marianistas y luchar por el título de la I Jamboree Colegial.

La mañana siguiente, Agustinas de Valladolid, se jugaba el bronce femenino. Nuestros chicos se pasaron animando a las pucelanas todo el partido. Agustinas, con un gran partido, consiguió el tercer puesto al ganar a El Pilar de Valencia. Después fue momento de la final femenina, en la que San Agustín de Madrid se hizo con el triunfo en un vibrante partido que se decidió en la prórroga.

Por fin llegó el gran momento, una final soñada y fruto del trabajo, esfuerzo y sacrificio de los nuestros. Lo más importante era que se había llegado a esta final disfrutando del baloncesto y trabajando como equipo, y eso se notaba. El rival en la final era Marianistas de Zaragoza, que contaba con un gran equipo y jugaban en casa. Los Peque Espartanos estaban convencidos de que ganar la final sería un gran reto pero que, recordando lo que el día anterior les había dicho Javier Hernández, si buscaban soluciones a las dificultades, era posible. Las gradas abarrotadas con otros equipos y padres animaban y creaban el ambiente idóneo para una final. Casi todos los padres de nuestros chicos se movieron a Zaragoza a ver el campeonato. Los jugadores agradecieron sus ánimos y aplausos.

La final comenzó con un parcial del 7 a 0 a favor de los nuestros. En los primeros minutos demostraron que toda oportunidad pasaba por dejarse la piel en defensa. Los nuestros controlaron el partido desde el principio, pero no conseguían en ningún momento escaparse. Al descanso San Agustín ganaba por 7 a los locales, manteniendo así la renta ganada al principio del encuentro. En el último cuarto las diferencias se ajustaron para darnos un final de infarto. Un último empujón en defensa y un par de canastas, hicieron que el partido definitivamente cayera del lado de los de San Agustín con un resultado final de 52 a 61.

Cabe destacar el reparto de responsabilidades y trabajo en equipo de los nuestros, funcionaron como una máquina bien engrasada. Ningún componente del equipo bajaba los brazos en defensa y los que conseguían alguna ventaja anotaban en ataque. Jaime Bodero se esforzó en parar a oponentes más altos, lo cual consiguió. Gonzalo de Vicente ejerció de base, culminando un gran último cuarto controlando el partido. Víctor Arranz hizo una gran labor en defensa sacando a la torre de Marianistas fuera de las zonas peligrosas y anotando puntos clave. Nicolás Martínez, como siempre, demostró que es un espartano poderoso que siempre lo da todo. Pablo Mediavilla, muy bien en defensa y consiguió rebotes clave. Oscar Herrero hizo su mejor partido del torneo aguantando a sus atacantes y aportando en ataque. Miguel Ayala demostró que cuando juega con paciencia es uno de los mejores jugadores que hay en esta categoría. Jorge Santamaría se reafirmó como uno de los jugadores que más ha crecido en lo personal y en lo deportivo esta temporada, su compromiso y pasión fueron fundamentales. Daniel Moral fue tan intenso como siempre, aunque por lesión no pudo jugar mucho. Víctor Vaquero demostró ser el referente defensivo de los Peque Espartanos, siempre concentrado y atento. Y finalmente, Sergio Larrea, ejerció de capitán, se entregó totalmente y supo leer muy bien el partido completando así una gran temporada y demostrando su crecimiento como jugador.

Esta ha sido la forma perfecta de culminar una temporada muy especial para nuestro alevín de segundo año. Se acordaron de Alejandro Verrier, Alejandro González y Rodrigo González que no pudieron asistir a Zaragoza pero que tienen parte del mérito por llegar a este torneo. El equipo esta temporada ha acudido a tres Fanátic Mini, ha jugado amistosos, torneos, y mucho más. Se ha proclamado campeón de las Olimpiadas Agustinianas en Madrid, Campeón de la Peque Copa de Valladolid, Campeón de Liga y Campeón de la Jamboree Copa Colegial en Zaragoza. El colegio ha dado una gran generación en lo deportivo, pero lo más importante, en lo personal. Porque el objetivo del Club es el de educar a través del deporte. Por eso los éxitos deportivos están bien, pero, sin duda, de lo que nos tenemos que sentir orgullosos es de han crecido como equipo y como personas. Los valores intrínsecos al deporte de equipo, los hábitos saludables, la colaboración, el trabajo, el compromiso son cosas que quedarán para siempre en nuestros jugadores y jugadoras. Esas son las cosas por las que el deporte en el colegio es tan importante. El colegio nos ofrece un contexto inigualable en el que educar con multitud de herramientas, y qué mejor que hacerlo a través del baloncesto.

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