Historia de la Orden de los Agustinos Recoletos

Una familia con pasado, presente y futuro

Los Agustinos Recoletos son un grupo de creyentes católicos que, inspirándose en la doctrina y espiritualidad agustiniana, siguen a Jesús y tienen como rasgos distintivos la comunidad, la interioridad y el apostolado.

Origen y difusión

Tienen por padre espiritual a san Agustín (354-430) y nacen por decisión de un capítulo que los Agustinos de la Provincia de Castilla celebraron en Toledo en 1588. En la Orden de Agustinos se había creado un ambiente de reforma, promovido por el concilio de Trento.

Ese Capítulo de Toledo recoge este deseo de una vida más recogida, con más dedicación a la oración, mayor énfasis en la vida común y mayor austeridad, y decide que se funden monasterios para quienes libremente deseen vivir así.

El primer convento asignado para varones fue el de Talavera de la Reina (Toledo), y el de mujeres fue creado en Madrid por san Alonso de Orozco. En 1605 ya había 17 conventos desperdigados por el suelo español.

Horizonte misionero y fuertes turbulencias

En 1605 los Agustinos Recoletos llegan a Filipinas, que fue el horizonte misional casi único hasta la independencia de estas islas en 1898, y donde la Recolección Agustiniana ha escrito muchas de sus gloriosas gestas misioneras.

Si la guerra de la Independencia contra los franceses de 1808 fue un duro golpe para la vida religiosa en general, las leyes desamortizadoras de Mendizábal en el 1835 asestaron un golpe mortal a la vida religiosa en España.

Los Agustinos Recoletos perdieron 29 de los 30 conventos que tenían en España. Solo quedó el de Monteagudo (Navarra), que el gobierno dejó en manos de la Orden porque preparaba religiosos y sacerdotes para las misiones de Filipinas, lo que era un interés prioritario para la corona real.

El peligro de extinción de los Agustinos Recoletos en España fue grave. Pero los cambios políticos aliviaron las dificultades y se consiguió una nueva casa de formación en Marcilla (Navarra), y otra más después en San Millán de la Cogolla (La Rioja), siempre con la mirada en Filipinas, adonde iban prácticamente todos los religiosos.

A lo largo de los siglos XVII, XVIII y XIX cientos de recoletos evangelizaron Filipinas y allí entregaron su vida, la mayor parte sin regresar nunca a España.

Expansión por Latinoamérica

La revolución filipina de 1898 fue otra prueba de fuego para la supervivencia de los Agustinos Recoletos. La mayor parte tuvo que abandonar el archipiélago; un buen grupo pereció. Algunos sobrevivieron.

Estos hechos obligaron a buscar nuevos territorios misionales, hallados en Latinoamérica: Brasil, Panamá, Venezuela, Colombia, país este donde desde el siglo XVII vivía también un grupo de recoletos, que pasó por dificultades múltiples producidas en parte por los poderes políticos.

A pesar de todo, la Recolección se mantuvo en pie y no faltaron hombres providenciales –fray Enrique Pérez, monseñor Toribio Minguella, san Ezequiel Moreno…– que tuvieron un especial empuje para mantener vivo el carisma propio y convertir a los Agustinos Recoletos en una Orden religiosa autónoma, con independencia jurídica de los Agustinos, de los cuales, en la práctica, no se dependió nunca desde el nacimiento de la Recolección.

Los Agustinos Recoletos como Orden religiosa

El papa san Pío X concedió esta autonomía por la bula “Religiosas familias” en el año 1912. A partir de entonces la Orden de Agustinos Recoletos se reorganiza en todos los órdenes y el número de religiosos y ministerios atendidos a lo largo del siglo XX fue en aumento, hasta llegar a los 1.500 miembros en los años 70.

La Orden está hoy integrada por unos mil religiosos, con presencia desigual en 19 países, tal como te presentamos en la siguiente doble página.

La Familia Agustino-Recoleta

Los Agustinos Recoletos tienen unos rasgos que los caracterizan: la vida interior (oración, liturgia de las horas…), el talante misionero –van donde la Iglesia los necesita–, la importancia de la vida común, la sencillez y la búsqueda de la Verdad.

Paralela a la historia de los Agustinos Recoletos se ha desarrollado una historia riquísima en la Orden de las Agustinas Recoletas, de vida contemplativa, que tienen monasterios sobre todo en España y México, pero en los últimos decenios han fundado en Estados Unidos, Filipinas, Brasil, Kenia, Colombia y Costa Rica. El total de las monjas agustinas recoletas contemplativas gira en torno a las 500.

Muy unidas a los Agustinos Recoletos por su espiritualidad están las monjas Agustinas Descalzas de San Juan de Ribera.

Nacidas a la sombra o bajo la influencia de la espiritualidad agustino-recoleta están las Augustinian Recollect Sisters, las Agustinas Recoletas del Corazón de Jesús, las Misioneras Agustinas Recoletas y las Hermanas Agustinas Recoletas de los Enfermos.

Pero la Familia Agustino-Recoleta no está formada solo por religiosos y religiosas, sino también por laicos, que viven su vida cristiana animados por la espiritualidad agustino-recoleta: la Fraternidad Seglar Agustino-Recoleta, las Juventudes Agustino-Recoletas –JAR– y las Madres Cristianas de Santa Mónica.

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