Vocación y vida según el carisma agustino recoleto

Frailes agustinos recoletos

Ser religioso agustino recoleto es entrar a formar parte de una gran familia que está en camino hacia una misma meta, que es siempre Cristo.

Recorremos este camino juntos, según la manera que propuso san Agustín, uno de los santos que más promovió la vida en comunidad; y nos llamamos Recoletos porque formamos parte de la tradición que busca, desde el siglo XVI, una vida más recogida y austera, con un modo de vida más comunitario, y haciendo del silencio y de la interioridad medios para dialogar con Dios que nos habita.

En nuestras casas formamos comunidades de hermanos, según el mismo san Agustín quería, y juntos deseamos seguir a Cristo pobre, casto y obediente, según lo podemos leer en el Evangelio.

Somos hombres de corazón inquieto que buscamos la verdad y estamos al servicio de la Iglesia y de la humanidad.

Ser agustino recoleto es abrazar una forma de ser, vivir y pensar, que llamamos carisma, que se resume en el amor a Dios sin condición, que une los corazones en la convivencia comunitaria de los hermanos y que, queremos se difunda entre todas las personas para ganarlas y unirlas a Cristo en su Iglesia.

Como agustinos recoletos queremos vivir con alegría nuestra vocación de seguir todos los días a Jesús, desde una vida sencilla, y así sembrar el mensaje de esperanza de Jesucristo allí donde vivimos y trabajamos.

La Recolección femenina

Monjas contemplativas

Ser monja agustina recoleta es vivir en comunidad buscando y adorando a Dios, amándolo sin medida desde la contemplación, el trabajo para el sustento y la vida común.

La vida contemplativa agustino-recoleta se teje en lo cotidiano y se distingue por una búsqueda de Dios en la oración, el retiro, el silencio y la austeridad, y siempre a la manera de san Agustín, en comunión fraterna.

Las monjas recoletas quieren responder con fidelidad a su vocación contemplativa; a imagen de la Iglesia peregrina, las monjas pregonan la vida del cielo entre la humanidad.

El amor de Dios que nace de la contemplación es siempre difusivo; de esta manera cuanto más se participe del conocimiento y del amor de Dios, habrá más fuerza para difundir ese auténtico amor de Dios en la sociedad, con una oración continua por los demás.

Religiosas de vida activa

Ser misionera agustina recoleta, en una comunidad fraterna y en continua interioridad, es buscar ante todo la gloria de Dios, la propia santificación y la extensión del Reinado de Dios (justicia, dignidad, paz, igualdad, en definitiva, amor).

Una misionera agustina recoleta, para responder a su vocación, trata de imitar el modo de vida de Jesús, de tal modo que se propone testimoniar ante toda persona la virginidad, la pobreza y la obediencia. Este testimonio se hace mediante el servicio a la Iglesia y a la humanidad en múltiples tareas: enseñanza, catequesis, proyectos de desarrollo, atención a los más desheredados allí donde viven, con quienes se comparte vida y esperanza.

Ser misionera agustina recoleta significa vivir según el espíritu de san Agustín y siendo fiel al espíritu de la Recolección agustiniana anunciando a Cristo.

La Fraternidad Seglar Agustino-Recoleta

Ser miembro de la Fraternidad Seglar Agustino-Recoleta significa vivir en plenitud la consagración del bautismo, guiado por las enseñanzas de san Agustín y el carisma agustino recoleto, y de esta manera abrazar el espíritu de las bienaventuranzas.

Así, estos laicos se comprometen a servir a la Iglesia y a la humanidad dentro de su ambiente cotidiano en la familia, el trabajo o el ocio.

Cada miembro de la Fraternidad Seglar desea configurar su vida según la espiritualidad agustino- recoleta y sus valores, unido en una sola alma y en un solo corazón a otras muchas personas de todo el mundo y de diversas culturas, pero con un mismo propósito y un mismo itinerario personal y comunitario que recorrer.

Para ello, el miembro de la Fraternidad Seglar se compromete a vivir una Regla de vida según el Evangelio, los valores agustinianos y la oración constante.

Ser miembro de la Fraternidad Seglar es cumplir el mandato de Jesús de ir al mundo entero y predicar el Evangelio, respondiendo de forma efectiva a esa llamada del Padre; y por eso se unen a toda la Iglesia en la plegaria, en la evangelización y en el ejercicio de la caridad cristiana.

Los miembros de la Fraternidad Seglar Agustino-Recoleta mantienen encuentros de oración y de formación, y siguen un itinerario que los lleva hacia un crecimiento constante en la alegría, en el compartir la vida y los valores, siempre en comunidad de hermanos.

Juventudes Agustino-Recoletas (JAR)

Las Juventudes Agustino-Recoletas (JAR) son el movimiento juvenil católico promovido por la Familia Agustino-Recoleta. Su principal objetivo es la vivencia del carisma agustino recoleto como medio de crecimiento personal y comunitario, así como una propuesta concreta de felicidad y plenitud de vida.

A cada adolescente y joven agustino recoleto se le ofrece un itinerario para el encuentro con Jesús y con sus hermanos desde la amistad, el acompañamiento, la búsqueda de la verdad y el servicio a los demás.

Este movimiento de impronta agustiniana y recoleta ofrece espacios de amistad y comunidad, muy apropiados para la comunicación de la experiencia cristiana.

También fomenta la búsqueda de la verdad y los valores trascendentes; genera espacios de libertad y progreso humano; desarrolla trabajos de acción social ante las necesidades más acuciantes del entorno; y cultiva la vida interior, a través de la escucha atenta de la Palabra y la oración.

Las JAR nacen bajo el amparo de la Virgen María, Madre de la Consolación, y a ella encomiendan sus actividades y su misma vida.

Las JAR quieren generar caminos de esperanza en las nuevas generaciones de cristianos, para que se preparen para una vida adulta llena de felicidad y de valores que ayuden a construir sus personas, sus familias y toda la sociedad.

Madres Cristianas de Santa Mónica

Las Madres Cristianas de Santa Mónica forman pequeñas comunidades de madres, llamadas “coros”, cuya finalidad principal es la oración para mantener viva la fe de los hijos propios y de otras madres.

Esta asociación vive del torrente espiritual de san Agustín, a través de la Familia Agustino-Recoleta.

En la vida de Agustín de Hipona emerge la presencia e influencia de su madre, santa Mónica, de una importancia fundamental en todo el proceso vital de su hijo [pág. 9].

San Agustín, en sus escritos, habla de santa Mónica con una gran veneración y delicadeza, y delinea el rostro espiritual de su madre como el de una mujer cristiana con todas sus consecuencias.

Mónica se presenta como un verdadero modelo, pues con su paciencia y oración constantes, y con la firmeza de su fe, alcanzó la conversión de su esposo y de su hijo Agustín, que la describió así en sus escritos:

“Todos cuantos la conocían hallaban en ella motivos sobrados para alabarte, honrarte y amarte. Sentía tu presencia en el corazón por el testimonio de los frutos de una conducta santa”.

Siguiendo este ejemplo, los coros de Madres Cristianas de Santa Mónica siguen hoy el compromiso fundamental de la oración diaria por los suyos. Los coros, compuestos por siete madres, aseguran una oración sincera, cercana y amorosa diaria cada uno de los días de la semana por las familias de las siete madres.

Además, tienen otros encuentros de oración y de convivencia fraterna, de diálogo y apoyo mutuo.

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