Hay momentos en los que el deporte deja de ser únicamente competición para convertirse en compañerismo, familia y recuerdo. Eso fue precisamente lo que se vivió el pasado domingo en los campos de fútbol Hermanos Lesmes, en una jornada especialmente emotiva para toda la familia del CD San Agustín.
Antes del comienzo del encuentro, jugadores, familiares y compañeros quisieron arropar a Sergio Ferrer y a su familia tras el reciente fallecimiento de su padre, una persona muy querida y cercana al entorno del club.
Los compañeros de Sergio prepararon un sencillo pero sentido homenaje. Sobre el terreno de juego, su familia recibió un ramo de flores y un retrato de su padre, en un momento cargado de emoción que recordó que, por encima de resultados y clasificaciones, están siempre las personas.
Y el fútbol quiso añadir uno de esos pequeños capítulos que parecen escritos de antemano. Durante el partido, Sergio consiguió marcar el último gol del encuentro, pudiendo dedicarlo a la memoria de su padre y poniendo así un final especialmente simbólico a una tarde que difícilmente olvidarán quienes estuvieron presentes.
Un equipo también se construye fuera del campo
Este tipo de momentos muestran algunos de los valores que el deporte puede transmitir cuando se vive de la manera adecuada: compañerismo, respeto, empatía, solidaridad y sentimiento de pertenencia.
Porque formar parte de un equipo significa entrenar juntos, competir y celebrar las victorias, pero también saber estar al lado de un compañero cuando atraviesa uno de los momentos más difíciles de su vida.
Desde la familia del San Agustín, queremos trasladar todo nuestro cariño a Sergio y a los suyos y agradecer especialmente al CD Victoria CF el respeto y la colaboración mostrados durante la celebración del homenaje.
Hay partidos cuyo resultado termina olvidándose con el paso del tiempo. Hay otros que permanecen para siempre en la memoria.
El del pasado domingo fue uno de ellos.