Voy a denunciar al inventor del botón que avisa al muñequito verde de los semáforos para que salga a actuar ante el público. Y por dos motivos: uno, porque cada vez que das al botón, el tío de verde sale cuando le da la gana; y segundo, porque los niños se «pegan» por dar al botón y un día vamos a tener un problema.
Así estábamos cada dos por tres hoy con un par de alumnos: que si tu, que si yo…empujones, carreras… Al final les dije que se turnaran…pero no; llegaron a un acuerdo curioso: al llegar al semáforo acordaron entrelazarse las manos y pulsar a la vez con el dedo índice. Fantástico, trabajo en equipo. Todo iba muy bien hasta que entró en la ecuación un tercero…puff…entrelazar tres manos va a ser que no…a la porra el encendido en equipo…Total, hay que inutilizar botones inútiles.
El día empezó desayunando a las 8:30 y luego la horita consabida de atasco en bus. A las 10 aterrizábamos en plaza Batalha (nuevo para nosotros) pero de fácil acceso al centro andando. Visitamos el Mercado do Bolhao, típico de esta ciudad con sus frutas y chocolates. Los niños se nos han vuelto healthies…están tomando fruta…
De ahí a Avenida dos Aliados (eternas las obras) viendo la imponente fachada del Ayuntamiento. Andando hasta Museo de Fotografía y bajar al mirador de Sta Vitoria. Vimos la ciudad desde arriba y aprendimos a reconocer algunos edificios. En el palacio de la Bolsa pequeña parad, explicación de turno y presentación de Enrique el navegante, individuo que intentó invadir Ceuta y le salió mal. Plaza de la Ribeira y a cruzar el puente por abajo. Llegamos directos al barco. A las 12´10 todos embarcados haciendo el crucero de los 6 puentes.
A la 1 comiendo en los alrededores (ha caído alguna francesinha) y a las 2:30 iniciamos la maldita ascensión a la Torre de los Clérigos…llegamos de milagro; 15:30 subiendo el primer grupo…. Intentamos la librería pero siguen las colas infinitas. Vamos a finalizar Oporto en Rua Sta Catarina (calle de compras). Previamente paseo infinito por las escaleras del metro…no comment. A las 7 adios Oporto tras saludar a un matrimonio vallisoletano que andaba por allí y foto grupal en la iglesia de San Ildefonso.
Cena en centro comercial, hacer maletas y a la cama. Esto se acaba. Mañana Aveiro y volvemos. Obrigado,
P. Dumbledore
