Hoy nuestro teatro ha vibrado una vez más con la representación de uno de nuestros clásicos, Lazarillo de Tormes, adaptado a una perspectiva actual de la obra: ese pícaro eterno que nos enseña que lo mejor para sobrevivir es agudizar el ingenio, incluso en una sociedad tan llena de comodidades como la nuestra. La obra ha estado llena de sentido del humor, crítica social e ironías tecnológicas que han conectado directamente con la realidad cotidiana de un alumnado visiblemente encantado con el espectáculo. Muchas gracias.


