Pues no, no perdimos DNI’s. Tan solo una maleta, una tarjeta de embarque, una mochila…y casi a la mitad de los alumnos…tranquis, el cuerpo especial de recuperación de objetos y niños perdidos que llevamos con nosotros, ayudados por la IA para viajes escolares devolvió cada cosa a su sitio, incluso los alumnos/as.
Eso sí, a uno le dió por viajar a Taskent, capital de Uzbequistán. Nos tocaba el avión en la puerta J58 y le pregunto según volvía el chico del WC…¿en qué puerta nos tocaba? Y tranquilamente y señalando a un cartel gigante que ponía J58 dijo sin vacilar y con seguridad aplastante: «en esa, en la puerta G58». Tranquilos, ya están avisados en el Departamento de Lengua, Departamento de coordinación de Excelencia, el de Orientación, el de convivencia e incluso el de disciplina sobre el asunto para poner remedio a la vuelta. Por curiosidad miré qué salía de la puerta G58: jolín, a Uzbekistan…sin comentarios.
Vuelo a su hora sin problemas. Aterrizados 15 minutos antes, nos colamos en un tren anterior al nuestro, pero al ir a bajarnos medio grupo se quedó encerrado en el vagón. Nos temimos lo peor: estos tíos se nos van a la playa, que es donde iba el tren. Menos mal que habíamos intimado con el revisor y al vernos apurados paró la salida del tren, buscó la llave maestra que debe abrir todos los trenes del mundo y pudieron desalojar el vagón el resto de los nuestros y algún que otro belga atrapado. Al hostel!
Comimos en un parque al sol (hace un tiempo increíble) y a por las habitaciones. Tal fue la emoción que uno se fue a su habitación sin la maleta (la dejó abandonada en la recepción rodeada de un grupo de franceses) y otro la mochila (escondida detrás de un mueble). Todo arreglado.
A las 4 nuestro guía empezó su itinerario contando historias, anécdotas, preguntando a los chicos, recomendando sitios baratos… Fue digno de oir y ver las caras de nuestros alumnos según entraban en la Grand Place: ¡¡¡¡halaaaa!!!! Estaban de acuerdo en esto todos. La plaza más bonita que han visto nunca.
Con el guía visitamos la Grand Place y todos sus edificios con sus orígenes e historias, el famoso Maneken Pis, una iglesia que parece ser que tiene unos columpios y que vamos a inspeccionar como idea para mi jefe ahora que le da por colgar papeleras que se balancean en los polideportivos; palacio de la bolsa…pufff, están muertos, pobres. Tiempo libre para cenar. Triunfaron las patatas fritas belgas.
Visita nocturna a la Grand Place y a las 22’30 todo el mundo durmiendo…eso creo…jejeje. Mañana más
Profesor Dumbledore


