Y vuelta la burra al trigo (me suena que es así el dicho). La señora empeñada en que fuéramos al cole a que nos sellaran un papel y volviéramos. En francés, para descolocarme más, claro. Y nosotros intentando explicarla que no éramos de allí (algo que era evidente). Encima, al principio nos da el papelito en neerlandés, imposible de descifrar. Nosotros intentándola demostrar que éramos un colegio de la UE (tal y como pone la normativa) y ella que si, que vale, pero que fuéramos a poner el sello. Diálogo para sordos. Al final la dejamos por imposible. En vez del billete escolar sacamos 60 billetes de metro, uno a uno…igual habíamos tardado menos yendo al cole, sellando su papel y volviendo. Qué maja!
Pero bueno, el día fue magnífico. Empezamos la mañana con el monte de las Artes y sus vistas de la ciudad, seguimos con el palacio real y las historias de Leopoldo y llegamos al parlamento europeo y sus instalaciones. Allí entramos al Parlamentarium y nos tiramos 2 horas largas jugando a ser eurodiputados, aprendiendo historia de la Unión, etc.
Paseo hasta el Palacio de Justicia, Gofre bajo Noria, visita al barrio de Marolles (lleno de artistas y bohemios) pasando por su mercado de las pulgas y a Midi station a comer.
Discusión billetes metro, metro línea 6 y al Atomium. Peazo átomo de hierro. Casi todos subieron a ver qué se veía…y fotos y fotos del cacharro este. Vuelta en metro al albergue de 45 minutos. El Atomium está lejillos…
Descanso y a cenar alrededor de la Grand Place, que de noche está preciosa. A la cama. Mañana Brujas, Gante y…aventuras en el tren. Bye
Profesor Dumbledore

