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Bruselas día 4: Diamantes, un random y la famosa última noche

Esto está divertidísimo. Uno/a escondido/a debajo de una cama (hay que tener valor porque es dificilísimo meterse). A otro/a ya le/la hemos pillado 3 veces en el pasillo intentando viajar entre universos paralelos (habitaciones) con las excusas más variopintas. Otro/a se ha clavado una pequeña astilla de madera en el pié (0,5 cm al sacarla) pero en principio era un clavo de unos 10 cm y de color negro y oxidado. Otros/as escondiendo montones de ropa en el servicio para intentarnos colar que ya habían hecho las maletas…espero que acaben en algún momento. No obstante el premio, de momento, lo tiene uno/a que al ir a salir del ascensor en un piso que no era el suyo,  y en pijama, se dio de bruces conmigo. No se le/la ocurrió otra cosa que dar marcha atrás rápidamente y pulsar el botón de cerrar puertas como un/una loco/a. Todavía se debe creer que el ascensor era un portal a otra dimensión y que iba a desaparecer del mismo. Lo dicho, la noche está divertida. ¡Viva la última noche! Los profes encantados. En próximos viajes igual os decimos que duran un día más y volvemos un día antes para que no sepan cual es la última noche. Hay que meditarlo.

El día iba de diamantes. Visita a Amberes, ciudad por la que transita el 85% de los diamantes que se venden por el Mundo. No me compraron ninguno y a vosotros…tampoco. Tren a las 8 y a las 9 disfrutando de la maravillosa estación de tren. Paseo guiado por la ciudad: historias, anécdotas y el famoso Maximiliano que la volvió a armar. Castillo, un gigante, una catedral y unas vistas dignas de postal (huy, esto queda antiguo). Repito, dignas de IA.

Vuelta en el tren. Rato de siesta y hacer maleta y al centro. Otra visita guiada por las calles de Bruselas. Galerías S. Hubert, Jeaneke Pis (niña haciendo pis) y sorpresa final: subida al tejado del Palacio de la Bolsa donde las vistas son alucinantes, teniendo toda la ciudad bajo tus pies.

En la Grand Place se vivió una situación hilarante: nos reunimos para despedir al guía (gracias por tu buen hacer) y cuando intentábamos dar los pertinentes discursos se nos coló un random (persona que no sabemos que pinta allí) y no había manera de que se fuera. Total que hicimos discursos, aplausos y despedidas con random. Una experiencia. Mañana comienza la vuelta, si sobrevivimos a la última noche, claro.

Profesor Dumbledore

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