Lo que hubiera dado yo por vivir ese momento…impagable… Pues sí, les hay decididos: hay que levantar al jefe, aunque sean las 3 de la mañana…Y vaya si lo sacó. En estos momentos desconocemos si el que hizo la llamada está ya despedido. Seguiremos informando…je, je je.
Total, por una bobada…el famoso permiso de menores…estaba en clase en vez de dentro de la mochila. Nos ha salido estudioso dicho permiso. Supongo que al ser un permiso para salir al extranjero estaría aprendiendo Geografía mundial. Por lo demás, todo fenomenal: 5’30 en Barajas, 6 desayunados, 6:30 facturando y a las 7:00 control pasado sin incidencia reseñable.
El avión despegando a su hora y llegando pronto. A las 11:45 aparecían por la puerta de salida los viajeros y todas sus maletas. Directos al tren. A Bruselas Central (así se llama la estación). Hoy hacía frío (y por lo visto se va a poner peor) y se notaba. Andando al albergue a dejar las maletas. A la 1 estaban las maletas guardadas y todos comiendo en la Plaza de los Mártires de la Patria en Bruselas (qué rimbombante queda el nombrecito). Siesta de 3 a 4:30 (ha cambiado el concepto de siesta: ya no es echarse un rato a descansar, ahora es echarse un rato a tocar el móvil mientras gritas un sinfín de bobadas).
Empieza el recorrido guiado y nuestro particular guía nos lleva a la Grand Place y suelta sus vastos conocimientos acerca del lugar. A pesar del frío nuestros estudiantes atienden, responden y empiezan a conocer detalles de lo que están viendo. Huelga decir, que al igual que el grupo anterior, también soltaron un ¡¡¡Halaaaa!!! al entrar en la Grand Place; sin duda una de las plazas más bonitas del mundo.
Seguimos por Maneken Pis (niño meón típico de aquí), historia de Tintín y los comics…etc…terminando en el majestuoso Palacio de la Bolsa. Allí se les da una charla sobre lugares para cenar, como desenvolverse, etc y tiempo libre para cenar. Con este grupo y, debido al frío, se ha acortado un pelín el tiempo de libertad condicional. Foto nocturna en la Grand Place y a dormir. Esperamos una noche tranquila.
Mañana toca visitar Europa y sus cosas. Veremos a ver.
Obviamente no he llamado al jefe para ver como le sentó su madrugón hasta saber en qué queda la vida laboral del que llamó, para mí, un héroe. ¡Qué grande eres compañero! (perdón, «eras»)
Profesor Dumbledore
