Ahora si que hemos batido el record de cosas estrambóticas que nos pueden pasar. Hemos rizado el rizo. No sé cuál será la próxima, pero desde luego esta ha sido para recordar y supera con mucho a todas las anteriores.
Total que a las 4 a.m. estábamos listos para partir. Habíamos revisado que todos los Winchis (estudiantes que llevamos a Winchester) llevaban su pasaporte, DNI, tarjeta sanitaria europea y permiso de menores. Vamos, lo de siempre: a la puerta del autocar, a media luz y con rapidez, incidiendo en mirar la foto del pasaporte para verificar que es el documento de quien lo porta. Famosa es la anécdota de hace años en la que una niña iba con el pasaporte de su madre. Madre de aquella niña estate tranquila, hoy te han superado.
Al llegar a Madrid nos ponemos a la cola de facturación de Easyjet, y como siempre: «Winchis, hay que enseñar pasaporte, permiso de menores y tarjeta de embarque. Todos con ello en la mano preparadoooo». Estos 3 documentos se enseñan 3 veces: al facturar, a la policía (recordad que hay control de pasaportes debido al Brexit) y al embarcar. Pues estando en la cola, y justo cuando una encargada de Easyjet iba a requerir la documentación al Winchi, éste se da cuenta de que su permiso de menores NO es el suyo, sino de un hermano/a. Tela marinera. NO coincidía ni en el nombre, ni las fechas, ni el pais a visitar y encima con otro profesor al cargo (esto es quizá lo que más me ha enfadado…mira que compararme con otro…). Total que la mami en cuestión (siempre versión del Winchi) le había dado el permiso de menores de cuando su hermano/a había viajado a París el Marzo pasado.
Esto NO tiene solución posible me dije. La de Easyjet avanzaba hacia el Winchi…la quedaban dos… Entonces rápidamente grité a mis 2 compis: ¡Chicos, maniobras evasivas (típica frase de las pelis de Star Trek que nunca entendí)! Y ellos interpretaron «Maniobras de despisteeee! Y así hicimos. Lo primero y más rápido, mi compi, especialista en redes, apretó tres botones del móvil para que se cayera la red de Easyjet…pero juraría que se le fue la mano y según los periódicos se cargó la red mundial de aeropuertos, bancos, etc… Huy la que armó.
Justo en el momento que la chica cogía los papeles al Winchi se fue la red, miró los papeles por encima, puso un OK (y aquí está lo curioso: mirando muy fijamente pasaporte y permiso durante unos segundos con cara de contrastar datos) y se dedicó a contarnos que se había caído la red…. Nosotros la mirábamos flipando, pero no por lo de la red…, ni se había enterado… tanto contrastar…ja,ja,ja. Primer paso conseguido.
A por la poli…a estos no se les había caído la red…total que a jugar al despiste real. Y allí que le soltamos al poli toda una serie de historias de despistes del Winchi en cuestión con una sonrisa de oreja a oreja y enseñándole una foto del móvil con el permiso real que la mami nos había mandado. Total, y gracias a la simpatía que los 3 teachers emanamos a cada segundo, hicimos que el poli se riera un rato, admitiera la foto revisando cada dato con el DNI y con el permiso falso. Yo creo que le pareció tan divertida la situación que nos dejó pasar (evidentemente no sabe que lo del caos mundial era cosa nuestra).
Quedaba subir al avión. Je, je, la misma chica revisando los papeles…a distraerla… Colocamos los papèles al Winchi adecuadamente y según los entregaba captamos la atención de la empleada con intención de distraerla: ¿qué tal lo lleváis? ¿Habéis arreglado la caída informática? Vaya día duro que tenéis…etc. ¡CONSEGUIDO!!! Winchi dentro del avión. Misión Imposible conseguida (ponte la banda sonora de la peli para leer esto…). Eso sí, la maniobra esta de distracción mundial nos costó una hora de retraso de avión.
Día largo pero guay. A las 12’30 inglesas aterrizábamos, control de pasaportes, maleta y al treen. Otro retraso. Se había estazado un coche contra un puente por donde pasaban los trenes y todos llevaban una hora de retraso. En fin…paciencia con el día. Después del tren al metro. Estrenábamos línea (para nosotros), la Elizabeth line construída en honor a la Reina anterior. A las 14’30 nuestras llegábamos al hotel y a las 15’00 salíamos a comer. Exactamente 12 horas después de haber salido del cole. El hotel en esencia bien. Las habitaciones bien-normal, sin más. Tamaño inglés pero no very pequeño excepto la mía; he vuelto a los orígenes de mi primer viaje a estas tierras. Tamaño mini: para entrar tienes que ponerte de acuerdo con tu maleta, mochila y con la puerta. Abres, tiras maleta, abres, tiras mochila y abres y te estrujas y entras. Ya no recordaba los lavabos tamaño caja de zapatos num 36. Metes las manos por los lados para que quepan y aún así… Pero vamos, tengo un master en esto así que si los winchis están bien, yo feliz.
Tras comer visitamos el British museum (obviamente usando el metro) y a pesar del cansancio, los chicos tiraron miles de fotos a las momias, piezas griegas y piedra de roseta…. Parece que les impresionó. Otra vez al metro. Salimos de los túneles junto al London Eye (noria famosa que llaman el ojo de Londres pero que a mi me parece un círculo con cápsulas tipo Nolotil dando vueltas) y después …ohhhhh… vista maravillosa, BigBen. Ayer lucía majestuoso y lleno de brillo debido a la luz solar (hizo un día supercaluroso) que incidía de tal forma que resaltaba todo el reloj, la torre y las casas del Parlamento. Fotos, fotos y fotos, explicaciones varias, reposo mínimo en el césped, historia sobre Abadía de Westminster y paseo de vuelta. Intentamos entrar a hablar con el presi nuevo en el 10 de Downing Street pero la poli inglesa no estaba por la labor y andábamos sin ganas de más despistes. Llegamos a Trafalgar Square pero dejamos la explicación para el día siguiente. Vuelta en metro al hotel (ya hemos visitado 4 líneas distintas). A las 9’30 cenando alrededor de la estación de Paddington y a las 11 en la cama, todos muertos 20 horas después. Un gran día y muy contentos poir haber recuperado nuestros antiguos circuitos londinenses.
El día se salda con un permiso de menores falso, pérdida de un móvil (tranquis familia avisada), alguna indigestión (tranquis familia avisada) y por supuesto 3-4 mochilas olvidadas y recuperadas hasta el momento. Mucho cansancio y mucha cara de felicidad. Todos durmiendo. Mañana más
P. Dumbledore, Winchis, Wally and the Queen
PD: mil disculpas a la simpática empleada de Easyjet por haberla engañado con nuestras maniobras de despiste pero nos iba la vida en ello
