Creo que Ana Alcolea no se había encontrado antes con un grupo que hiciera tantas preguntas. Así me lo ha dicho ella cuando ha terminado su magnífica charla sobre El retrato de Carlota. Primero ha compartido con ellos el momento personal por el que surgió su idea creativa y el maravilloso café de Venecia que inspiró la trama de su novela. A partir de ahí, solo ha habido manos alzadas que han terminado convirtiendo lo que era un monólogo en un fluido diálogo. Nuestros alumnos no han dejado de preguntar sobre la génesis de los personajes, los lugares del libro o el oficio de escritor. Después, todos han pasado para que les firmara su ejemplar, por lo que hemos tenido que terminar un poco antes. Ha sido muy satisfactorio escuchar la felicitación de nuestra querida escritora y ver el entusiasmo con el que han disfrutado nuestros alumnos de esta actividad.





