Con motivo del Día Escolar de la No Violencia y la Paz (DENyP), el colegio ha
celebrado una jornada dedicada a la reflexión y a la acción, bajo un lema que
conecta la cultura de paz con la sostenibilidad: “La paz que empieza en ti, deja su
impacto en el mundo”.
El enfoque ha invitado a tomar conciencia de que la paz no es solo ausencia de
conflicto, sino también una actitud activa de cuidado: hacia uno mismo, hacia los
demás y hacia el entorno. Se ha puesto así en valor a quienes cuidan, respetan,
colaboran y dejan una huella positiva a su paso.
Un experimento que deja “ver” lo invisible
Como novedad, el colegio ha puesto en marcha esta semana un experimento social:
el servicio de limpieza no ha recogido los residuos de aulas, pasillos ni escaleras. La
basura acumulada (habitualmente eliminada sin que el alumnado lo perciba) se
convierte así en una herramienta pedagógica. El objetivo es hacer visible el impacto
que dejamos diariamente, promoviendo una reflexión desde la vivencia y no desde
el discurso. Esta acción ha culminado con una limpieza colectiva, tanto del interior
como del entorno.
Tras el recreo, en todas las etapas visualizaron un vídeo introductorio creando un
breve diálogo sobre el tipo de colegio en el que queremos convivir.
El alumnado de 5º y 6º de Primaria, ESO y bachillerato fue a las aulas de sus
“hermanados” de Infantil y Primaria llevando a cabo dinámicas sobre contaminación
visual, sonora y huella ecológica.
A las 12:30 tuvimos un acto común en el polideportivo encabezado por una
manifestación pacífica de los alumnos de infantil en favor del medioambiente.
Además se ha realizado una performance colaborativa con árboles, basura reciclada,
manifiestos, percusión corporal y mensajes visuales reivindicando una paz activa y
sostenible.
El “Green Team” (alumnos dedicados a concienciar entre los demás hábitos
ecológicos) y representantes del alumnado plantaron árboles como símbolo de
futuro.
Esta jornada pedagógica, experiencial y colectiva ha pretendido empoderar al
alumnado como agente de cambio. Porque la paz empieza en cada gesto cotidiano,
y deja huella.








