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Lisboa 1: volley ibérico (día 1)

A veces pasa. Y cuando pasa mola. Y tu te quedas mirando de lejos con una sonrisa enorme de satisfacción por deformación profesional y…se te olvida hacer la foto que lo demuestra. Ayyy…

Pues llega una alumna de las nuestras y ve a unas portuguesas jugando al volley en la playa. Se acerca y las pide en un inglés del mismísimo Winchester (excapital inglesa) que si la dejan jugar…y terminaron unos 15-20 nuestros con otros tantos portugueses jugando (eh…mezclados…) y hablando más de hora y pico. Es más, algunos dicen que ligaron (ligar: hoy en día se traduce como el hecho de intercambiar tu “insta” con alguien. Si además hay un abrazo, se dice que “has ligado mucho”). La parte de inmersión lingüística de este viaje ya la hemos cumplido y sin llegar a destino (estábamos al lado…). Nos queda la cultural a ver qué tal…

La verdad es que viajar a Portugal siempre es un placer, oero si encima lo haces un 25 de Abril, cuando se cumplen 50 años de la revolución de los claveles, la cosa es todavía más impactante. Claveles, adornos, actos festivos…y eso sí, algún corte de carretera en el centro que nos desvió un poquito.

Salió el bus a su hora y a las 2’15, hora portuguesa, estábamos comiendo en Costa da Caparica…playa portuguesa para empezar. Paseito por la playa (algún pantalón mojado…), volley ibérico (portugueses y españoles mezclados) y para el albergue. Reparto de habitaciones, sermón explicativo de normas y demás, cena de pollo y espaguettis…y a conquistar el centro.

Los cortes por los actos nos hicieron bajarnos del bus a la mitad del camino previsto. Aún así llegamos a la Plaza del Comercio y desembocadura del Tajo. Bajo la estatua de Dom José I, rey portugués de antaño, nos sentamos, explicamos como funcionar en los transportes, repartimos billetes y …a la aventura tras recorrer Rua Augusta.

Primero al metro….sin problemas…y luego al tren…también OK. En la estación de Pragal hicimos una parada para rendir homenaje a mi compañero M.A. por haber descubierto el año pasado un camino más corto al albergue que nos ahorraba más de media hora: lo bautizamos como la avenida de M.A. Gracias majo.

A las 23’05, hora portuguesa entrábamos al albergue. A la media hora todos roncando. Mañana más. Todos bien.

Grandola vila morenaaaaa….

P. Dumbledore