Los alumnos participantes en el segundo turno del viaje a Lisboa (2ºD y 2ºE) han disfrutado de unos días intensos repletos de descubrimientos para recordar.
La aventura comenzó con la llegada a Caparica. Tras superar el tráfico de entrada a Lisboa, el grupo pudo disfrutar de una magnífica jornada de playa bajo un tiempo excelente. Después de comer y descansar un poco, llegó el momento de instalarse en el albergue antes de dar un paseo por el Parque das Nações, una de las zonas más modernas de la capital portuguesa. La tarde terminó con una cena en el Centro Comercial Vasco da Gama y, cómo no, con innumerables fotografías para inmortalizar el primer día.
Una de las imágenes más curiosas de la jornada llegó ya por la noche, cuando los alumnos dejaron a un lado los teléfonos móviles para compartir juegos y actividades juntos. Como comentaban los propios profesores, por un momento parecían auténticos niños del siglo XX.
La segunda jornada estuvo dedicada a conocer algunos de los rincones más emblemáticos de Lisboa. El recorrido comenzó en la Plaza de Rossio y continuó por la Rua Augusta hasta la Plaza del Comercio. Desde allí, los alumnos recorrieron las calles del casco histórico mientras ascendían hacia el Castillo de San Jorge, realizando paradas en la Catedral y en el Mirador de Santa Luzía para contemplar algunas de las mejores vistas de la ciudad.
Tras explorar las murallas del castillo y disfrutar de un merecido descanso, llegó la hora de la comida. Aunque las cadenas de comida rápida fueron una de las opciones más populares, algunos alumnos decidieron aventurarse a probar la gastronomía local, reivindicando entre risas la idea de «comer como la gente culta».
Por la tarde, el grupo se desplazó a Sintra para visitar la espectacular Quinta da Regaleira. Sus jardines, senderos y el famoso Pozo Iniciático sorprendieron a todos los participantes, que también pudieron disfrutar de un tiempo libre para pasear por las calles de esta localidad declarada Patrimonio de la Humanidad.
La última jornada completa del viaje comenzó en Belém, uno de los barrios con más historia de Lisboa. Allí visitaron el Monasterio de los Jerónimos, el Monumento a los Descubrimientos y la Torre de Belém. Incluso hubo algunos valientes que aprovecharon para acercarse al agua y refrescarse los pies.
Después de reponer fuerzas y degustar los famosos pasteles de Belém, llegó una de las actividades favoritas del viaje: la visita al Mirador Pilar 7, junto al Puente 25 de Abril. Las impresionantes vistas y la experiencia de caminar sobre un suelo de cristal a gran altura hicieron que esta parada se convirtiera en uno de los momentos más emocionantes de la estancia.
La tarde continuó de nuevo en el centro de Lisboa, con la subida al Elevador de Santa Justa y tiempo libre para pasear, realizar algunas compras y descubrir nuevos rincones de la ciudad. Algunos alumnos acompañaron a los profesores en una visita a la librería más antigua del mundo, mientras otros aprovecharon para disfrutar del ambiente de las calles lisboetas.
Ya de vuelta en el albergue, tocó preparar las maletas, compartir las últimas anécdotas del viaje y organizarlo todo para el regreso a casa.
Han sido unos días de mucho calor, caminatas, monumentos, fotografías, risas y convivencia. Un viaje lleno de experiencias que ha permitido a nuestros alumnos descubrir la historia y la cultura portuguesas mientras compartían momentos inolvidables con sus compañeros y profesores.
Obrigado, Lisboa. Até breve!