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Lisboa II, día 2: El crujir de los nudillos

Allí que se me presenta un hombre voceando alegando que uno de nuestros alumnos le había insultado y le había llamado elefante o algo por el estilo. Por supuesto despotricando contra los profesores acerca del tipo de educación que les damos a nuestros alumnos, patatín, patatán (estamos tan acostumbrados a que nos digan estas cosas que mi cerebro desconecta automáticamente cuando nos dan clases sobre cómo educar a los chicos). Total que el hombre este, más alto que yo, más corpulento y a poco, más fornido, siguió muy enfadado soltando pestes. Total que se me ocurrió decirle que no dudaba que le hubieran molestado pero que me llamada la atención el insulto ya que no está dentro de los habituales usados por los alumnos. Repentinamente se le encendieron los ojos como a los dragones de la Kalesha, madre de dragones (preludio de que te va a atacar), dijo fuertemente «ahora me está usted faltando al respeto», levantó un pelín los brazos y empezó a crujirse los nudillos de ambas manos; preludio de puñetazo total. Momentazo: es la vez que más callados han estado los alumnos en toda su vida. El silencio era «absoluto». Por mi parte, y debido a la velocidad con la que trabajan mis neuronas, vi claramente el puñetazo, la ambulancia, etc, etc. Como diría alguno: ¡qué «dramas eres!» Pero lo cierto es que todos vimos el peligro. Calculas en milisegundos: si le contesto y le llevo la contraria me llevo el puñetazo y el resto a saber como acaba…total, que a pedir disculpas: mire lo siento, me he equivocado, no volverá a ocurrir…(yo pensando que utilizando el discurso  «real» se calmaría) y me salta: no, que me pida el alumno disculpas; ven hijo pidele disculpas al señor (tranquis no le dejamos acercarse demasiado). Allí que fue el alumno y le dijo lo siento. Valientemente pregunté si le valía, soltó un si y se marchó.

Nunca había visto a tantos alumnos conteniendo la respiración y soltar el aire a la vez…hasta me despeinaron. Desde luego no hubo intención de insultar pero el NPC este nos hizo pasar un mal rato (NPC: fulano/a que no pinta nada).

Tranquis que el día fue, salvo la bobada prepugilista esta, excepcional. Desayuno, metro y plaza del Comercio. Allí nos dividimos y además empezamos a estrenar nuestras audioguías. Unos Catedral, mirador de Santa Luzía, Castillo de Sao Jorge y Mirador de Rua Augusta; los demás igual pero al revés. Fue todo en horario y a la 1 menos cuarto todo el mundo comiendo. Incluso dió tiempo para acompañar a unos músicos callejeros de Brasil.

Todos a la estación de Rossio y coger el tren a Sintra. Esta vez sin errores. Llegamos a Sintra y poco más tarde a la Quinta da Regaleira (15:55) donde la cola era de millones de turistas queriendo entrar. Nunca nos había pasado…estaba «petao». Total que logramos entradas para las 5pm y nos pidieron que entráramos los últimos de la cola. Nos habilitaron una esquina y allí que nos quedamos. Hubo que soltar un discurso con lo que había que hacer (esperando al final, hora de entrada, etc) y notamos como los turistas de la cola (ya os digo, miles) se callaban repentinamente y escuchaban atentamente el discurso. Al final vino lo mejor: los turistas de la cola rompieron a aplaudir. Se conoce que todos hablan español porque si no…

Fuimos todos a ver el pozo iniciático (ver fotos) y después tiempo libre para ver las locuras del lugar. A las 6:30, y tras el desagradable encuentro volvimos a la estación superbien acompañados: un policía nos iba cortando el tráfico por donde cruzábamos. ¡Qué majo!

Tren de vuelta y a cenar en el Parque de las Naciones. Menos mal porque el cansancio iba haciendo mella. A las 9:45pm andando al albergue paralelos al Tajo. 20 minutitos y en casa. A la cama…pero…un me duele la barriga nos puso en alerta. Por favor, me podéis hacer una manzanilla? Puff, no tenemos servicio de habitaciones… ¡Tranquis!, dijo la boticaria que nos hemos traído, ¡Esto lo apaño yo! Localizó un microondas, un vaso, calentó agua y echó su fórmula mágica «disfraza de manzanilla el agua» (no puedo contar lo que echó para no desvelar el truco pero no era ni manzanilla ni nada por el estilo). Se la hizo tomar y a los 5 minutos…milagro, se había pasado completamente el dolor. Jefes, a partir de ahora hay que llevar una boticaria a los viajes. Se llamará Boticaria Placebo.

A las 00:00 no se oía un ruido. Todos durmiendo.

Un detalle final. Por la mañana, al salir del metro empezó a llover. Cuando les dijimos a los alumnos que se pusieran el chubasquero, contamos y el 50% exacto NO tenía. Más concretamente, eran mayoría los pertenecientes al curso que el año pasado sufrió las lluvias torrenciales en Oporto. App, circulares, reuniones, experiencias de calarse..,.es evidente que no damos con la tecla del asunto. Estuve a punto de comprar 25 chubasqueros rosas gigantes y ponérselos a todos los que no tenían con la obligación de llevarlo puesto todo el día…pero cuando ya arrancaba hacia la tienda dejó de llover. ¡Salvados por la campana!. Chubasquero=guerra perdida. Lo vamos a quitar del equipaje definitivamente.

No obstante, y anécdotas aparte, un día genial. A ver mañana

P.Dumbledore

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