Los Antiguos Alumnos celebraron el sábado pasado la fiesta-promoción del grupo que salió del colegio hace 25 años. Conmemoramos tan sentida efemérides y disfrutamos juntos de momentos, chascarrillos, anécdotas, situaciones y personajes del pasado, que se revivieron con un cierto aire de nostalgia mezclada de ilusión y el recuerdo de tantas estampas vividas en su niñez y adolescencia.
A lo largo de la mañana se fueron congregando los cuarenta supervivientes, ya que algunos no pudieron acudir y sintieron y se sintió su ausencia, porque este grupo era una promoción amplia, nutrida, que dejó un gran sabor de boca, tanto para los interfectos como para aquellos valientes profesores que tuvieron que afrontar la formación de estos jóvenes intrépidos y valientes en una época de “muchos riesgos” por la audacia de los inquilinos y lo polifacéticos que eran, desde los integrantes del grupo Chispas hasta las mil y una aventura en la que se metían.
ALARVA, la Asociación de Antiguos Alumnos, había organizado con ellos el encuentro festivo, que lo tenían muy bien planificado, y con SERESCA la comida. Antes tuvimos la visita a las instalaciones, que fue un recordar de eternas aventuras, pifias, castigos, anécdotas de profes y compañeros en un ambiente de alegría y gran regocijo.
Ya finalizada la tarde se fueron a tomar una copa por Valladolid y concluir la experiencia de este reencuentro que les ha dejado un gran sabor de boca, con ganas de repetir y alguno de traer a sus hijos al cole para que conozca la grandeza de un centro que acoge, recibe y se siente orgulloso de sus hijos en las múltiples facetas de educar en ciencia, de ofrecer valores, de compartir juegos, comidas y múltiples momentos de convivencias en scouts, música y deportes.
Para el año que viene será otra nueva promoción, pero nosotros no olvidaremos a ninguno de los asistentes y a sus “vetustos” profesores. No pudieron estar con nosotros ni el P. Angel Jubera, que disfrutaría allá en el cielo de sus inolvidables chicos, ni los Padres Javier Legarra, Marciano, José el Busto, el añorado Javier Vega, ni los profes seglares, a los que recordaron con tanto cariño y devoción. Como ellos, éstos también son parte de la historia de nuestro colegio que marca a cada uno como persona en un deseo de que este grandioso colegio siga siendo la casa para todos de cada uno de sus hijos.













