“Uno no vuelve igual de un viaje así. Vuelves distinto. Más humano. Más agradecido. Más vivo.”
Estas palabras podrían resumir lo que están viviendo Lorena, Martín, el P. Fernando e Irene, profesores del Colegio San Agustín de Valladolid, que este verano han decidido entregar su tiempo, su energía y, sobre todo, su corazón, al voluntariado internacional con ARCORES.
✨ En Sierra Leona: el alma de Kamalo
Lorena y Martín se encuentran en Kamalo, un pequeño pueblo de Sierra Leona, donde los días se llenan de sonrisas, encuentros y aprendizajes mutuos. En su paso por la comunidad conocieron a Mama Queen, la autoridad entre las mujeres, y al jefe de la aldea en Bamoi. Pero sobre todo, conocieron el alma de un pueblo que acoge y enseña con humildad.
Participaron en la graduación de los niños y niñas de la Escuela de San Pablo, compartieron juegos, canciones, abrazos y esperanzas. Cada gesto, cada mirada, es una lección que no se encuentra en los libros. “Aquí la educación no es un derecho garantizado, es un tesoro. Y ellos nos enseñan cómo valorarlo”, cuenta Lorena.
🌴 En Filipinas: esperanza en Cebú
Mientras tanto, el P. Fernando aterrizó en Cebú (Filipinas) junto a un grupo de voluntarios. Allí colaboran en proyectos de educación y acompañamiento a comunidades vulnerables. Las condiciones a veces son duras, pero el calor humano es inmenso. En cada actividad, los voluntarios se convierten en familia, y la fe se transforma en acción concreta.
En palabras del propio Fernando: “Aquí aprendemos a mirar la vida con otros ojos. No venimos a dar, venimos a compartir. Y volvemos transformados”.
❤️ En Venezuela: aprender con los más pequeños
Irene ha llevado su vocación de maestra hasta Venezuela, donde acompaña a los más pequeños en un entorno de juego, aprendizaje y cariño. Enseñar allí no es solo dar clase: es cantar, reír, abrazar y brindar presencia a quienes más lo necesitan.
Desde el aula hasta el patio, Irene se entrega con pasión a cada niño, sabiendo que el gesto más sencillo puede ser una semilla de cambio.
Una comunidad que crece con cada voluntario
Este verano, el Colegio San Agustín ha demostrado que educar con el corazón no tiene fronteras. A través de ARCORES y la red EDUCAR, estos docentes han cruzado continentes para sembrar humanidad, entrega y esperanza.
Y como ellos mismos dicen:
“Todo esto nos hace sentir parte de la comunidad… y esto apenas comienza.”









